viernes, 15 de mayo de 2015

WILLIAM RAMSAY


Nobel Química-1904


         Ramsay fue un hombre de enormes conocimientos en muy diversas ramas del saber. En su juventud se interesó por la música y los idiomas, pasando con posterioridad, su  interés, a las matemáticas y las ciencias. Era, además, aficionado al deporte, en todo en lo que se metía sobresalía. Llego a ser un soplador de vidrio de primera calidad. Confeccionó el mismo la mayor parte de los aparatos que más tarde utilizó para manipular los gases que fueron los que le proporcionaron fama y gran prestigio.
         Estudió química en Alemania como alumno de Bunsen y otros. Obtuvo su doctorado en 1873 en la Universidad de Tubinga. En 1880 le nombraron profesor de química en la Universidad de Bristol y en 1887 en la de Londres, en donde sucedió a A.W. Williamson. En 1892 le intrigó el problema planteado por Rayleigh en relación con el nitrógeno, y fue entonces cuando llegó a la cima de su carrera.
         El problema de Rayleigh era que el nitrógeno que obtenía del aire resultaba un poco más denso que el que obtenía de sus compuestos. Ramsay recordó haber leído que Cavendish, en un experimento, hacía mucho tiempo olvidado, había tratado cien años antes de combinar el nitrógeno del aire con el oxígeno y encontró que desprendía una burbuja de aire. Podría haber un resto de algún gas más pesado que el nitrógeno en el aire y que no se combinaba con el oxígeno, al menos así lo había pensado Cavendish.
         Ramsay repitió el experimento de un modo más cuidadoso, trató de combinar una muestra del nitrógeno obtenido del aire con magnesio. También obtuvo que se desprendía una burbuja de gas. Pero Ramsay tenía ahora algo que Cavendish no había tenido, el espectroscopio, que Kirchhoff había introducido en la química una generación antes. Ramsay calentó el gas y él y Rayleigh estudiaron las líneas espectroscópicas que se obtenían. Las líneas más fuertes estaban en una posición que no encajaban con las de los elementos conocidos. Era un gas nuevo, más denso que el nitrógeno, y que formaba aproximadamente el uno por ciento de la atmósfera, completamente inerte y que no se combinaba con ningún otro elemento. Le dieron el nombre de argón (del griego <inerte>).
         Puesto que no combinaba con ningún elemento tenía valencia cero. Teniendo en cuenta eso y su peso atómico, parecía indicar que su posición en la tabla periódica estaba entre el cloro y el potasio, que tenían de valencia uno, así las valencias se sucedían de la manera que creía Mendeleiev, el creador de la tabla.
         Además, si se aceptaba la tabla periódica como patrón, el argón tenía que ser uno de los gases inertes de valencia cero. Tal familia de elementos, no imaginados por Mendeleiev, no encajaba racionalmente en la tabla.
         Ramsay empezó la búsqueda. En 1895 supo que en América se habían obtenido muestras de un gas que se creía que era nitrógeno, a partir de un mineral de uranio. Repitió Ramsay el trabajo con un mineral llamado cleveita, por Cleve, y encontró que el gas, al analizarse por espectroscopia, mostraba líneas que no pertenecían ni al nitrógeno ni al argón. En su lugar, y esto fue lo más sorprendente, es que eran las líneas que una generación antes había observado Janssen en la luz del Sol. En aquel tiempo Lockyer las había atribuido a un nuevo elemento que llamó helio, y ahora resultaba que dicho elemento, helio, existía aquí también, en la Tierra.
         Ramsay y su ayudante trataron de encontrar otros gases en el mineral, pero fracasaron. En 1898 después de licuar el argón lo fraccionaron cuidadosamente. Pasaron muchos meses para conseguir quince litros de argón, que licuaron e hirvieron. La primera fracción contenía un nuevo gas muy ligero, al que le dieron el nombre de neón (nuevo). Las fracciones finales contenían indicios de dos gases pesados que nombraron criptón (escondido) y xenón (extranjero). Se completó la nueva columna de la tabla periódica, excepto la última fila, que se completó años más tarde cuando se hicieron estudios sobre la radioactividad.
         El mismo Ramsay se interesó en la radioactividad porque era una propiedad del uranio y había sido en un mineral de este elemento en donde se había descubierto el helio. En 1903 probó, en colaboración con Soddy, que el helio se producía continuamente en productos radioactivos naturales. Cuando Dorn descubrió el último gas inerte, el gas radioactivo radón, fue Ramsay quien pesó una pequeñísima cantidad y determinó su peso atómico.
         Le hicieron caballero en 1902. Y por sus trabajos en los gases inertes en 1904 le concedieron el premio Nobel de química.




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