domingo, 4 de abril de 2021

CHEN NING YANG

 Nobel Física 1957




En 1929 la familia de Yang se trasladó a Peiping pero en años posteriores tuvieron que mudarse otra vez para apartarse del camino de los invasores japoneses.

Al igual que Lee, Yang estudió en la Universidad Asociada Nacional del Suroeste y en 1945 llegó a Estados Unidos gracias a una beca. Estaba deseoso de estudiar con Fermi y para tal propósito se fue a la Universidad de Columbia. Al encontrarse con que Fermi se había trasladado a la de Chicago, Yang también lo hizo y obtuvo allí su doctorado bajo la supervisión de Fermi en 1948. 

Yang se fue entonces al Institute for Advanced Studies y, al contrario que Lee, permaneció allí, obteniendo un puesto de profesor en 1955. Por sus trabajos con Lee sobre la no conservación de la paridad obtuvo, compartiéndolo con él, el premio Nobel de física de 1957.


sábado, 3 de abril de 2021

RICHARD ANTHONY PROCTOR

 



En Cambridge, la idea de Proctor era estudiar leyes, pero en1863 cambió hacia la astronomía y matemáticas. Su primordial interés fue Marte, estudio su aspecto e hizo un compendio de sus observaciones, en 1867, en un mapa en el cual colocó continentes, mares, bahías y estrechos, como antaño había hecho Riccioli con la Luna. Como Beer, de una generación anterior, no vio ninguno de los canales que Schiaparelli iba a descubrir muy pronto. En 1873 Proctor fue el primero que sugirió la idea de que los cráteres de la Luna provenían de impactos de meteoros. Hasta entonces se creía firmemente que los cráteres eran de naturaleza volcánica, que eran debido a las acciones volcánicas en el satélite. Pero desde la época de Proctor la teoría que predomino fue la de los impactos de meteoros.

Después de eso se dedicó a popularizar la astronomía, impartiendo conferencias por los más diversos lugares. Estas le llevaron incluso a los Estados Unidos y Canadá.

En 1881 se estableció en los Estados Unidos, donde permaneció el resto de su vida.

miércoles, 1 de julio de 2020

CIENCIA, y el "Cosmos" del siglo XXI

CIENCIA, y el “Cosmos” del siglo XXI

El libro homenaje/actualización del COSMOS de Carl Sagan.




Más de medio centenar de científicos recogen el guante lanzado por Alicia Parra y Quintín Garrido para homenajear y actualizar el COSMOS de Carl Sagan en el 40 aniversario del estreno de la serie en televisión y de la publicación del libro.

Este homenaje se plasma siguiendo la línea, estructura, utilizada en el libro original. Los autores participantes, tras la elección de un tema tratado en COSMOS, desarrollan su aportación con un lenguaje claro y riguroso, a modo de continuación del legado divulgativo iniciado por Carl Sagan.

Este libro se presenta bajo Licencia Creative Commons y en formato de archivo pdf para su descarga gratuita. Tanto la descarga como la lectura en línea se realiza a través del blog:


Es de destacar que todo el proyecto gira en torno a la premisa de “sin ánimo de lucro”, ni que decir tiene que ha sido posible gracias a que todos los participantes lo han hecho de manera altruista.

Mención expresa a las introducciones de Inés Pellón González y Jesús Martínez Frías que junto con la contribución especial de Jon Lomberg y del resto de participantes hacen de este libro una auténtica gran obra en la divulgación de este siglo XXI.

No se puede hablar de la serie Cosmos y no mencionar la música que acompañaba las espectaculares imágenes (Vangelis entre otros), en esta ocasión hemos conseguido, para su escucha si se opta por la lectura en línea de nuestro CIENCIA, y el “Cosmos” del siglo XXI, la participación altruista de grandes músicos, todos participan bajo Licencia CC también, mencionar y agradecer a J.J. Machuca, J.A. Caballero, Bert Schellekens, Gabriel de Paco, entre otros muchos.

Y un agradecimiento especial a Carl Sagan por habernos hecho partícipes de la aventura de la Ciencia: “El cosmos es todo lo que es o todo lo que fue o todo lo que será”. Comienzo del capítulo 1 de COSMOS.

Solo queda disfrutar de la lectura de este libro y adentrarnos poco a poco en el vasto océano del conocimiento.




lunes, 25 de mayo de 2020

TSUNG-DAO LEE

Nobel Física 1957




Lee estudió en la Universidad Asociada Nacional del Suroeste en K`unming, China, y en 1946, antes de recibir el título, se marchó a los Estados Unidos de profesor. La Universidad de Chicago permitía trabajar a un estudiante que estuviera intentando obtener su doctorado, cosa que las otras universidades no hacían. Lee, por tanto, fue a esta universidad y trabajando bajo la supervisión de Teller obtuvo su doctorado en 1950.

         Estando en la universidad conoció a su compatriota Yang, con quien había coincidido brevemente en K`unming. Posteriormente Lee se fue a trabajar a la Universidad de California y en 1951 volvió a encontrarse con Yang en el Princeton Institute for Advance Study y a pesar de que Lee se marchó a la Universidad de Columbia en 1953 mantuvieron contacto reuniéndose semanalmente.

         Juntos estudiaron el extraño caso de los K-mesones (descubiertos a principios de los años cincuenta e incluidos entre las <partículas extrañas>, con las que había trabajado Gell-Mann), que parecían desintegrarse de dos maneras diferentes. La diferencia estribaba en que se suponía la existencia de dos K-mesones diferentes y realmente, exceptuando la desintegración, los dos K-mesones parecían idénticos.

         Se había pensado siempre desde que Wigner había desarrollado el esquema matemático relacionado con el fenómeno en 1927, que existía algo llamado <conservación de la paridad>. Este principio era equivalente a decir que no existía diferencia en cuanto a que en el universo algo estuviera a la derecha o a la izquierda. Si una persona entrara en una casa de espejos donde se hubieran intercambiado la derecha y la izquierda, las leyes de la naturaleza permanecerían inmutables. No habría manera de detectar qué era realidad y qué era imagen reflejada.

         La doble desintegración del K-mesón estaba relacionada con este fenómeno. El proceso ocurría como si un K-masón se desintegrara de manera real mientras que el otro lo hacía como si fuera una imagen reflejada, del primero, en un espejo. Se trataba de la misma partícula desintegrada en las dos maneras y si esto ocurría la conservación de la paridad no podía apoyarse más y la naturaleza sería capaz de distinguir entre la derecha y la izquierda.

         Finalmente a Lee y a Yang se les ocurrió que quizá existía solo un K-mesón y que no se podía sostener la conservación de la paridad. Si existía diferencia entre la derecha y la izquierda de modo que la naturaleza podía distinguir entre la realidad y la imagen reflejada en un espejo, sería posible explicar la doble desintegración. Quizá por lo menos ocurriría esto para las <interacciones débiles> especiales relacionadas con las partículas extrañas y con los neutrinos.

         Lee y Yang llegaron a esta conclusión en 1956 y al cabo de unos meses un amigo de ambos (también chino de nacimiento) que era físico experimental –Lee y Yang eran teóricos- preparó y llevó a cabo una serie de experimentos que demostraron que la paridad no se conservaba en las interacciones débiles.

         Esta idea estalló como una bomba en el mundo de la física nuclear y hombres como Pauli que en su época habían propuesto, con un atrevimiento comparable, la idea del neutrino encontraron dificultades en aceptar la nueva proposición. A pesar de todo, la veracidad de la cuestión se confirmó rápida y ampliamente y Lee y Yang compartieron el premio Nobel de física en 1957. Fueron los primeros científicos chinos de nacimiento que ganaron un premio Nobel.

         El rechazo del principio de la conservación de la paridad ha hecho posible, por ejemplo, tener una idea nueva y mejor del neutrino propuesta también por Lee y Yang, independientemente de Landau.

         En 1960 Lee volvió al Institute for Advances Studies.

martes, 7 de abril de 2020

GOTTLIEB DAIMLER






Daimler recibió una educación técnica en Stuttgart, capital del entonces estado independiente de Württemberg. En la década de 1870 (formando parte Württemberg del imperio alemán recientemente formado y compartiendo los acontecimientos fulminantes que siguieron a este nacimiento político y militar) Daimler trabajó como ayudante de Otto, el inventor que había descubierto el motor de combustión interna de cuatro tiempos.
         En 1883 Daimler dejó a Otto y empezó a diseñar motores por su cuenta. Fue el primero que construyó un motor de gran velocidad, haciéndolo más ligero y eficaz que los que le habían precedido. En 1883, lo acopló, en un primer intento, a un barco para lograr un uso práctico. Fue el motor de gran velocidad de combustión interna de Daimler el que hizo práctico el coche sin caballos al utilizar la energía de la gasolina al quemarse.
         Aunque es difícil el seleccionar un hombre como inventor del automóvil, porque muchos científicos e inventores en las últimas décadas del siglo XIX trabajaron y contribuyeron a ello, es bien cierto que el nombre de Daimler está entre los de primera fila.
         En 1885 instaló uno de sus motores modificados en una bicicleta (añadiendo un par de ruedas pequeñas para prevenir el vuelco) y la condujo por las calles empedradas de Mannhein, Baden, fue ciertamente la primera motocicleta.
         En 1890 fundó la compañía de motores Daimler que fabricaron los automóviles Mercedes (recibieron el mismo nombre que la hija de Daimler). El progreso lo asentó Henry Ford, quien acomodó principios de ingeniería al trabajo realizado hasta entonces, consiguiendo hacer del automóvil no solamente un instrumento práctico, sino también enormemente popular.

domingo, 15 de diciembre de 2019

WILLIAM BRADFORD SHOCKLEY

Nobel Física-1956




     Shockley se graduó en el C.I.T., California Institute of Technology en 1932 y obtuvo su doctorado en el M.I.T, Massachusetts Institute of Technology en 1936. En el último año entró a formar parte del personal técnico de los laboratorios de la Bell Telefhone.

     Allí, Shockley y sus colaboradores, Bardeen y Brattain, llegaron a un hecho interesante en el curso de sus investigaciones. Durante mucho tiempo se había sabido que ciertos cristales podían actuar como rectificadores, es decir, permitirían el paso de corriente en una dirección pero no en la opuesta. La corriente alterna que pasara a través de dichos cristales era rectificada y solo las oleadas que pasaban en una dirección se transmitían, de modo que lo que resultaba era una corriente continua variable.

     Para que los aparatos de radio funcionaran con corriente alterna se necesitaban este tipo de rectificadores. Primeramente se utilizaron cristales con este propósito y, por tanto, a los aparatos de radio primitivos se les conoce como <radios de galena>. El desarrollo de válvulas de radio gracias a Fleming y De Forest dieron lugar a rectificadores mucho más eficientes y menos complicados y los cristales se pasaron de moda.

     Se dio un giro total y Shockley descubrió que los cristales de germanio contenían trazas de ciertas impurezas que eran rectificadores mucho mejores que los cristales utilizados una generación antes y que además tenían ventajas concretas respecto a las válvulas que se venían utilizando. Las impurezas contribuían bien con electrones adicionales o con la falta de ellos, esto hacia que, dependiendo del caso, al ser sometido el cristal en cuestión a un potencial eléctrico los electrones fluían únicamente en un sentido, hacia el electrodo positivo o al contrario. En cualquier caso, la corriente pasaría únicamente en un sentido.

     En 1948 Shockley descubrió cómo combinar los <rectificadores de estado sólido> de estos dos tipos de modo que fuera posible no solo rectificar sino también ampliar una corriente, en definitiva, que hicieran todo lo que las válvulas de radio podían hacer. El invento recibió el nombre de transistor, puesto que transfería la corriente a través de una resistencia.

    Durante los años cincuenta, cuando se estandarizaron las técnicas para la fabricación de transistores el producto se hizo más uniforme y fidedigno, empezó a desplazar a las válvulas de radio, ya que eran mucho más pequeños que estas, cuyo tamaño no se podía reducirse y además no podían funcionar sin un calentamiento preliminar. (Los transistores al revés que los filamentos situados dentro de las válvulas, no tienen que alcanzar una cierta temperatura para ponerse en marcha.)

    Los incipientes computadores (gigantes), después de haberse transistorizado disminuyeron drásticamente su tamaño. Este proceso de miniaturización cobró gran impulso en la segunda mitad de los años cincuenta gracias a la <carrera espacial> y a la necesidad de enviar al espacio, en los primeros satélites, el mayor número posible de instrumentos, sin que llegaran a ser absolutamente prohibitivos los gastos en combustible y energía.

     Shockley junto con Bardeen y Brattaun recibieron el premio Nobel de física de 1956. En 1955 Shockley fue nombrado director de investigación del Weapons System Evaluation Group en el Departamento de Defensa de los Estados Unidos y en 1963 fue nombrado profesor de ingeniería en la Universidad de Stanford.