sábado, 2 de mayo de 2015

EMIL HERMANN FISCHER



Nobel Química-1902


         El padre de Fischer quería que Emil entrase en los negocios de la familia (era el único hijo sobreviviente), pero el joven, que terminó a la cabeza de su clase en el Liceo de Bonn en 1864, prefería la ciencia y rápidamente y con facilidad demostró su ineptitud para los negocios. Su padre cedió y Fischer asistió a las conferencias de Kekulé en la Universidad de Bonn y más tarde estudio con profesores como Baeyer y Kundt en la Universidad de Estrasburgo. Obtuvo su doctorado en 1874 y continuó dedicándose en su vida profesional a investigaciones extraordinariamente fructíferas en diversas ramas de la química orgánica.
         En 1875 trabajó con derivados orgánicos de la hidracina (compuesto de nitrógeno e hidrógeno) y señaló cómo podían utilizarse para identificar y separar los azúcares, que eran muy difíciles de manipular, como no fuese en mezclas impuras. Sus aptitudes para la química eran tan buenas y claras que su padre se enorgulleció de él y procuró asegurarle una buena posición económica. Fischer se unió a Baeyer, después fue a la Universidad de Erlangen en 1882 y a la de Würzberg en 1885.
         Durante los años de 1880 utilizó los compuestos de hidracina para aislar los azúcares puros y estudiar sus estructuras. Señaló que los más conocidos tenían seis átomos de carbono, de los cuales había dieciséis variedades que dependían de cómo estaban dispuestas las uniones del carbono. Cada tipo de colocación se manifestaba en la manera en que giraba el plano de luz polarizada, y consiguió conocer exactamente la disposición de los átomos de carbono en el azúcar. Para esto combinó las experiencias prácticas de Pasteur con la teoría de Van´t Hoff y colocó la estereoquímica (parte de la química que estudia la disposición que tienen los átomos en el espacio para formar una molécula) sobre una base segura.
         Fischer demostró que hay dos clases de azúcares, que son imágenes especulares unos de otros, y los llamó series D y L. Tuvo que escoger a que imagen pertenecía cada fórmula, y lo hizo al arbitrariamente. Recientes trabajos muestran que, aunque su decisión fue al azar, efectivamente acertó.
         La importancia que tiene la estereoquímica en la vida nos lo señala el hecho de que los azúcares del tejido vivo, y que habitualmente se encuentran,  son de la serie D. La serie L casi nunca aparece en la naturaleza. Los tejidos prefieren unos a otros y alejan de ellos a la serie L.
         Mientras efectuaba todos estos estudios trabajaba al mismo tiempo en una clase de compuestos llamados purinas, que explicó con gran detalle, y que resultaron de suma importancia no como un estudio de química académico, sino por la relación que tenían con el mecanismo de la vida. Forman parte esencial en un grupo de sustancias llamadas ácidos nucleicos, que son las moléculas clave del tejido con vida, todo esto se descubrió ya en el transcurso del siglo XX.
         En 1892 Fischer se trasladó a la Universidad de Berlín como sucesor de Hofmann, al fallecimiento de éste.
         Por sus estudios en azúcares y purinas Fischer recibió en 1902 el premio Nobel de química.
         Con estos reconocimientos no acabó su vida de trabajo. Se interesó por las complicadas moléculas de las proteínas, que se sabía que estaban formadas por compuestos relativamente simples, llamados aminoácidos, y Fischer mostró exactamente cómo se combinaban unos con otros en el interior de la molécula de proteína. Además inventó métodos para unirlos de la misma manera que lo hacían en las proteínas naturales. En 1907 construyó una proteína muy simple, pero auténtica, formada con dieciocho unidades de aminoácido y demostró que la atacaban las enzimas digestivas como atacarían a las proteínas naturales.
         Todo esto fue el principio en el complejo campo de la estructura de las proteínas, tipo de trabajo que tendría su culminación en las investigaciones de Sanger y Du Vigneaud medio siglo más tarde.
         Los últimos años de la vida de Fischer se vieron amargados por la Primera Guerra Mundial, durante la cual organizó la producción química alemana para la guerra, en la cual perdió a dos de sus tres hijos.


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