lunes, 21 de diciembre de 2015

VICTOR FRANCIS HESS

Nobel Física-1936





         Hess obtuvo su doctorado en la Universidad de Graz en 1906. Fue miembro del profesorado de la Academia de Ciencias de Viena, donde permaneció algunos años. En 1920 fue nombrado profesor en Graz.
         Durante este tiempo Hess se interesó por localizar la fuente de la radiación de fondo que aparecía bajo la forma de ionizaciones en la atmósfera, incluso dentro de recipientes protegidos. Se creía que pequeñas cantidades de material radioactivo estaban presentes en todas partes, en el suelo y el aire, de modo que éstas daban lugar a la radiación.
         En 1911 y a partir de entonces, Hess fue uno de los que enviaron globos con electroscopios a una altura de 8000 metros. (Los electroscopios son instrumentos simples en los cuales dos láminas de oro, ambas cargadas eléctricamente, se repelen formando una V invertida. Cuando la radiación ioniza el aire que está dentro del electroscopio, la carga se disipa y las láminas se juntan. A partir del acercamiento de las láminas se puede medir la cantidad de ionización, y por tanto, la de radiación.)
         Los experimentos llevados a cabo con los globos estaban destinados a demostrar que un electroscopio aislado y protegido era menos afectado a gran altura, lejos de la radioactividad del suelo. Sin embargo, Hess descubrió, con gran sorpresa para él, que a tales alturas la radiación era marcadamente mayor, unas ocho veces mayor de hecho, que la de la superficie de la Tierra. Otros científicos habían observado también este mismo fenómeno, pero Hess fue el primero en presentar los resultados con valores concretos, sugiriendo que la radiación venía del espacio. Millikan llamó a esta radiación Rayos Cósmicos.
         Los rayos cósmicos eran importantes no solo por la información que transmitían, o que deberían transmitir en relación con el proceso astrofísico y con la historia del universo, sino también por el hecho de que representaban una forma de energía particularmente concentrada.
         Los rayos cósmicos daban lugar a nuevas partículas que hasta mucho después no se podían encontrar de ninguna otra manera. Fue, por ejemplo, durante la investigación de los rayos cósmicos cuando Anderson descubrió el positrón y Powell el pi-mesón.
         Hess recibió el premio Nobel de física en 1936 por su descubrimiento, compartiéndolo con Anderson.
         Inmediatamente después de la anexión de Austria por Hitler, Hess se dio cuenta del peligro que corría y emigró a Estados Unidos. En 1938 entró a formar parte del profesorado de la Universidad de Fordham y en 1944 se hizo ciudadano americano.


lunes, 14 de diciembre de 2015

FRIEDRICH WILHELM HEINRICH ALEXANDER HUMBOLDT





         Humboldt, hijo de un oficial de la corte del rey Federico II de Prusia (el Grande), era un hombre de increíble personalidad. Su vida, de actividad febril, amplísimos intereses y grandes conocimientos, parece demasiado para que quepa incluso en los noventa años que ésta duró.
         Su educación, aunque esporádica, bastó para crear en él un interés especial por la ciencia en general, pero en especial por la botánica. En 1790 hizo el primero de sus numerosos viajes, tan solo a Europa Occidental donde tuvo ocasión de conocer a distintas eminencias científicas. A su vuelta, se matriculó en la Escuela de Minería de Friburgo, donde se empapó del neptunismo de Werner.
         Humboldt decidió ser geólogo e ingeniero de minas, siendo durante varios años inspector de minas en Bayreuth. Hizo una gran labor en su colocación y tuvo también tiempo para experimentar los efectos de corrientes eléctricas sobre músculos y nervios, fenómeno recientemente descubierto por Galvani. Humboldt apoyó a Galvani en sus debates con Volta, estando en el lado de los vencidos.
         La madre de Humboldt murió en 1796 y la parte de herencia que le tocó le quitó de toda necesidad de ganarse la vida con su trabajo. Con ello pudo llegar a satisfacer su pasión por viajar. En 1799 puso rumbo a América para hacer una visita de cinco años por todo el continente, teniendo que evitar al principio de su viaje a los barcos de guerra británicos, ya que estaban empezando las guerras napoleónicas.
         El viaje fue de exploración (pues navegó por todo el Orinoco, verificando el sistema de drenaje del Amazonas) y de investigación científica, pues fue recogiendo especies vegetales en cantidad además de curiosidades geológicas. Estudió las corrientes del Océano de la costa occidental de Sudamérica (todavía se llama en su honor a la corriente allí existente, Corriente de Humboldt). También observó como los volcanes de América parecían estar en líneas rectas como si siguieran la dirección de una grieta profunda en la corteza terrestre. Midió la declinación de la aguja magnética según se iba desde los Polos al Ecuador, llegó a subir al volcán Chimborazo, que tiene 6300 metros de altura, estableciendo un récord que nadie batió hasta la generación siguiente.
         A su vuelta a Europa pasó por la recién aparecida nación de los Estados Unidos, visitando al presidente Jefferson (que también era aficionado a lo científico, pero sin ninguna predilección especial).
         De vuelta a París, Humboldt escribió sobre sus viajes a América con gran sensibilidad (también era un magnífico escritor y poseía a su vez talentos artísticos). Colaboró con Gay-Lussac en la dirección de experimentos sobre la composición de la Atmósfera. Fue considerado por algunos como el hombre más famoso de Europa (junto con Napoleón), en su época. Ambos, Humboldt y Napoleón nacieron con un mes de diferencia, y Napoleón solo vivió la mitad de años, acabando mal.
         Después de la caída de Napoleón, Humboldt se puso al servicio de Federico Guillermo III de Prusia, como diplomático y como quiera que se le estaba acabando el dinero, acepto una colocación pagada en Berlín, reservándose la libertad de hacer viajes frecuentes a París, ciudad que prefería y donde era más feliz.
         Su mente inquieta siempre le mantuvo ocupado. Introdujo el uso de líneas isotermas (que marcan niveles iguales de temperatura) sobre el mapa del mundo como medio para comprender  la geografía del planeta y la vida en el mismo. De señalar sus ingentes medidas de temperaturas del agua a diferentes profundidades de los diversos mares por los que navegó.
         En 1829 le invitó el zar de Rusia, Nicolás I, para que explorase sus vastos dominios asiáticos, los cual hizo Humboldt en una expedición relámpago.
         Finalmente, metido ya en los 70 años, Humboldt empezó a organizar y reunir los conocimientos adquiridos a lo largo de su vida en un libro llamado Kosmos, en el cual, como su nombre indica, intentó dar una visión auténticamente cósmica de la Tierra y verla en su conjunto como un solo cuerpo. Es cierto que nadie antes que él, y con una mente tan inquieta, hubiera visto tanto del mundo ni hubiese estado preparado para escribir semejante libro. Afortunadamente vivió lo suficiente para poderlo acabar, a pesar de haber empezado tan tarde, aunque el V y último volumen no apareció hasta después de su muerte.
         Su obra constituyo un trabajo fecundo y. aunque no fuera muy considerara en su época, constituye una obra sobresaliente en la historia de la ciencia y fue la primera enciclopedia detallada de geografía y geología. Se puede decir que con este libro Humboldt funda la ciencia de la geofísica.


lunes, 7 de diciembre de 2015

CARL DAVID ANDERSON

Nobel Física-1936




         Anderson estudió en el California Institute of Technology, obteniendo su doctorado, magna cum laude, en 1930. Permaneció en el Instituto trabajando con Millikan sobre rayos cósmicos y desde entonces fue miembro del profesorado.
         Durante el transcurso de sus estudios sobre los rayos cósmicos, Anderson inventó una cámara de niebla atravesada por una lámina de plomo. Generalmente las partículas asociadas con los rayos cósmicos son tan energéticas que su curvatura, dentro de la cámara de niebla, no es muy pronunciada incluso utilizando campos magnéticos fuertes. La lámina de plomo, aunque no paraba al conjunto de partículas, les restaba la suficiente energía como para que la curva descrita fuera apreciable, se podían extraer más y mejores resultados de una curva que de una recta.
         En 1932, estudiando las fotografías de trayectorias en cámaras de niebla de este tipo, Anderson llegó a detectar algunas exactamente iguales a las de los electrones, con la diferencia de que la curvatura era en sentido contrario. Era precisamente lo que se podía esperar de los electrones que tuvieran carga positiva en lugar de negativa, y de hecho, a Anderson se le ocurrió que podía tratarse de aquellos electrones positivamente cargados detrás de los cuales habían estado matemáticos como Dirac dos años antes. Anderson propuso el nombre de positrón para la nueva partícula, y fue aceptado. Con este descubrimiento Anderson se adelantó a Blackett y al matrimonio Joliot-Curie, que iban también a la búsqueda del positrón.
         El positrón no era la única partícula nueva que Anderson localizó durante sus trabajos sobre los rayos cósmicos. En 1935, mientras trabajaba con la cámara de niebla en Pike`s Peak en Colorado, observó una nueva trayectoria cuya curvatura era menor que la de un electrón y mayor que la de un protón. La interpretación más directa de la trayectoria era que pertenecía a una partícula de masa intermedia y de un tipo que Yukawa había descubierto teóricamente poco tiempo antes. La partícula observada resultó tener una masa 130 veces mayor que la de un electrón y, por lo tanto, sobre un cuarto de la del protón.
         Anderson propuso el nombre de mesotrón, que fue aceptado, aunque rápidamente fue acortado convirtiéndose en mesón.
         Tanto el positrón como el mesón, formados gracias a la superabundancia de energía asociada con las partículas de los rayos cósmicos, poseen realmente una vida muy corta. El positrón reacciona con el primer electrón          que se encuentra y los dos se anulan respectivamente, por decirlo así, con la consiguiente destrucción de materia y el desprendimiento de la cantidad de energía equivalente, dando lugar a la creación de un par de rayos gamma. La transformación coincide exactamente con la predicha por la famosa ecuación de Einstein, E=mc2. Posteriormente se descubrió, gracias a Blackett, que el proceso se podía revertir, es decir, los rayos gamma se podían convertir en un par electrón-positrón mediante la destrucción de energía y la creación de masa.
         En cuanto al mesón, que se desintegraba en cuestión de millonésimas de segundo, había que considerar un mesón positivamente cargado que se desintegraba para dar lugar a positrones y neutrinos, mientras que uno cargado negativamente se desintegraba produciendo electrones y neutrinos.
         Anderson recibió el premio Nobel de física en 1936 por sus descubrimientos, compartiéndolo con Hess, cuyos descubrimientos sobre los rayos cósmicos estaban estrechamente relacionados con los trabajos de Anderson.
         En 1963 se descubrió que los neutrinos formados en asociación con los mesones de Anderson no eran exactamente iguales a los asociados con el electrón. Por tanto la misteriosa partícula predicha por primera vez por Pauli resultó que existía bajo dos formas y puesto que cada una de ellas estaba asociada con cada una de las antipartículas de Dirac tenían que existir también dos antineutrinos diferentes –en conjunto eran cuatro las partículas sin carga y sin masa.
         Por un lado el mesón de Anderson resultó ser un desengaño. No interactuaba directamente con los núcleos atómicos y si era realmente la partícula de masa intermedia que predijo Yukawa debería interactuar. Sin embargo, durante la década siguiente, Powell descubrió un mesón de masa ligeramente mayor, que pudo probarse que se trataba de la partícula de Yukawa. El mesón de Anderson se demostró en 1961 que era realmente un duplicado del electrón en cada una de las propiedades salvo en la masa, es decir, no era más que un electrón muy pesado.


lunes, 30 de noviembre de 2015

AGUSTIN JEAN FRESNEL





         Fresnel estaba destinado a completar la obra de Young sobre la teoría ondulatoria de la luz, siendo a diferencia de aquel todo lo contrario a un niño prodigio, pues contaba ya con ocho años cuando empezó a leer, sin embargo con el paso de los años su inteligencia se hizo brillante. Se graduó de ingeniero civil, trabajando la mayor parte de su vida profesional para el Estado. En 1814 tuvo una pequeña interrupción en su trabajo, cuando se opuso a la vuelta de Napoleón del exilio de Elba. Pero el retorno de Napoleón duró solamente cien días y terminó en Waterloo, reintegrándose entonces Fresnel a su trabajo.
         Hacia 1814 Fresnel se interesó en el problema de la luz y de un modo independiente realizó algunos experimentos que Young había realizado una década antes. Arago leyó los informes de Fresnel y se convirtió a la teoría ondulatoria, llamando la atención de Fresnel hacia los trabajos que Young había realizado, que teniendo muchas cosas semejantes, permitió que la obra de Fresnel se acelerase y empezase a construir una base matemática completa para la teoría ondulatoria.
         Hacia siglo y medio que Huygens había compuesto parte de tal base matemática, pero Fresnel la sobrepasó. Huygens y todos los científicos de su tiempo que eran partidarios de la teoría ondulatoria, estaban convencidos de que si las ondas luminosas existían debían ser longitudinales, con oscilaciones que tenían lugar a lo largo de la línea de propagación, como las sonoras. Finalmente Young sugirió que las ondas luminosas podían ser transversales, con oscilaciones en ángulo recto a la línea de propagación, como en las ondas acuosas. Fresnel adoptó inmediatamente el punto de vista de las ondas transversales, de Young, y construyó la base teórica para ello.
         La victoria más grande de la teoría de las ondas transversales fue la explicación de la doble refracción a través del espato de Islandia, descubierto por Bartholin. Ni la teoría corpuscular ni la de las ondas longitudinales podían explicarlo. Sin embargo, sí podía hacerlo la teoría de las ondas transversales, y Fresnel demostró que la luz podía refractarse a través de dos ángulos diferentes, porque un rayo consistía en ondas oscilando en un plano dado, mientras que el otro rayo consistía en ondas que oscilaban en un plano perpendicular al primero. Por tanto, era de esperar que los dos rayos tuvieran propiedades diferentes bajo ciertas condiciones y que se refractasen de un modo diferente en ciertos sólidos.
         Según el punto de vista de Fresnel, la luz ordinaria consistía en ondas oscilando igualmente en todos los planos posibles, formando ángulos rectos con la línea de propagación, mientras que la luz con oscilaciones distribuidas desigualmente a través de los planos, era luz polarizada. Termino introducido por Malus. Cuando las oscilaciones se restringían a un plano único, como en el caso de los rayos de luz que pasan por el espato de Islandia, se decía que la luz era plano-polarizada.
         Fresnel utilizó su nuevo punto de vista acerca de la luz, diseñando lentes para faros, que eran mucho más eficientes que los espejos que reemplazaban. Por otra parte, una comprensión de la luz polarizada, llegó a tener una importante aplicación en la química orgánica, para los trabajos de Pasteur, una generación más tarde.
         Arago, después de un periodo de colaboración con Fresnel, se separo de él cuando este adoptó la teoría de las ondas transversales. Más tarde volvió al redil, aceptando la teoría, pero ya Fresnel había publicado su trabajo, en solitario, y como es natural, todos los honores fueron para él.
         Si la luz consistía en ondas, algo debía estar produciéndolas. Los teóricos ondulatorios primitivos sostenían que el espacio y todas las sustancias transparentes estaban rellenas de éter. La luz consistía de ondas que se movían en ese éter, el cual transportaba la luz aún a través de un vacío aparente, y que podría llamarse éter luminoso. (La palabra éter proviene del nombre dado por Aristóteles al quinto elemento, que él consideraba que formaba el firmamento.)
         Si las ondas luminosas eran longitudinales, se podría considerar el éter como una sustancia finísima, parecida al gas, inapreciable a los instrumentos comunes, cosa que no habría dificultad en aceptar, al igual que no hubo mucha tampoco cuando se aceptó la teoría de los átomos inapreciables de Dalton. Sin embargo, las ondas transversales podían transmitirse solamente por los sólidos, y si las ondas luminosas eran transversales, el éter tendría que considerarse como un sólido muy rígido. Dada la velocidad de las ondas. En ese caso ¿Cómo era posible que los planetas se pudieran mover a través del éter sin ninguna interferencia apreciable? Hombres como Brewster rehusaron aceptar la teoría ondulatoria si ello implicaba aceptar la teoría del éter, cosa que fue posible por los trabajos de Cauchy.
         En general, la obra de Fresnel fue aceptada por los físicos y Malloni la amplió más allá del espectro visible.


lunes, 23 de noviembre de 2015

JAMES CHADWICK

Nobel Física-1935





         Chadwick estudió en la Universidad de Manchester y después de graduarse en 1911 trabajó con Rutherford, que era profesor allí en aquella época. En 1913 recibió la misma beca que había llevado a Rutherford desde Nueva Zelanda a Inglaterra dieciocho años antes. A Chadwick le permitió ir a Alemania, donde pretendía trabajar con Geiger. Desgraciadamente estalló la Primera Guerra Mundial y Chadwick se encontró siendo un enemigo, prisionero de los alemanes para toda la duración de la guerra.
         En 1919 volvió a Inglaterra, realizando trabajos de investigación en Cambridge. Volvió a trabajar con Rutherford bombardeando diversos elementos con partículas alfa. En 1920 usó los datos obtenidos de dichos experimentos para calcular la carga positiva de los núcleos de algunos átomos. Sus resultados coincidieron perfectamente con la teoría de los números atómicos desarrollada por Moseley.
         Durante los años veinte se conocían dos partículas subatómicas: el electrón, descubierto por Thomson, y el protón, descubierto por Rutherford. Los protones estaban todos situados en el núcleo, pero si éste contuviera suficientes protones para formar su masa tendría una carga positiva muy superior a la observada. Es decir, el núcleo de helio tiene una masa equivalente a cuatro protones, pero su carga equivale solo a dos de ellos. Por lo tanto se pensaba que el núcleo debería contener algunos electrones que neutralizaran parte de la carga de los protones. Estos electrones no afectarían mucho en cuanto a la masa del átomo, puesto que los electrones eran partículas enormemente ligeras. Incluso se pensó que los electrones podrían actuar de <cemento> de unión  para los protones, puesto que sin los electrones los protones se repelerían a causa de su carga del mismo signo, apartándose unos de otros y no consiguiendo un núcleo estable. De acuerdo con este punto de vista, el núcleo de helio debería contener cuatro protones y dos electrones para alcanzar una masa de 4 y una carga neta positiva de 2.
         Existían razones teóricas, sin embargo, que discrepaban con la teoría del núcleo formado por protones y electrones y también existían otras que hacían sospechar la existencia de una partícula sin carga. Durante los años veinte Rutherford y Chadwick hicieron varios intentos para intentar localizar una partícula de este tipo, pero no lo consiguieron. La dificultad estribaba en que la partícula que buscaban, al no poseer carga, no ionizaba las moléculas del aire y era esta ionización la que permitía, en las cámaras de niebla, la detección de partículas subatómicas con mayor facilidad.
         Sin embargo, entre 1930 y 1932 algunos científicos, incluyendo a Bothe y a los Joliot-Curie, notaron que cuando se exponían al bombardeo de partículas alfa algunos elementos ligeros, como el berilio, se producía un cierto tipo de radiación, cuya presencia se manifestaba por la expulsión de protones en la parafina. Desgraciadamente no se dio la interpretación adecuada a este fenómeno.
         En 1932 fue Chadwick el que repitió estos experimentos y demostró que la mejor manera de explicar los efectos producidos era suponer que las partículas alfa provocaban la expulsión de partículas neutras del núcleo del átomo de berilio y que dichas partículas neutras (cada una de las cuales tenía la misma masa que un protón) producían a su vez la expulsión de protones de la parafina. Así fue como se descubrió la partícula neutra (el neutrón).
         El neutrón resultó ser con mucho la partícula más útil para iniciar las reacciones nucleares y Chadwick recibió, como consecuencia de su descubrimiento, el premio Nobel de física en 1935. Por aquel tiempo todavía se tenía que descubrir que entre las reacciones iniciadas por los neutrones estaba la de la fisión del uranio. Esto lo demostraron Hahn y Meitner tres años más tarde.
         Con el descubrimiento del neutrón se llego a la conclusión de que los núcleos atómicos no tenían por qué contener electrones, sino que, como pronto sugirió Heisengerg, estaban compuestos por protones y neutrones. Por tanto, el núcleo de helio contenía dos protones y dos neutrones con una masa total de 4 y una carga total positiva de 2. Los diferentes isótopos de un cierto elemento contenían todos el mismo número de protones (y, por tanto, el mismo número de electrones en la periferia –de modo que las propiedades químicas dependían de este número de electrones y de su colocación-), pero poseían diferente número de neutrones. Por tanto, por ejemplo, de las dos variedades de átomos de cloro, uno contenía 17 protones y 18 neutrones, con una masa total de 35, mientras que el otro contenía 17 protones y 20 neutrones, con una masa total de 37. Los dos isótopos se distinguían nombrándolos por cloro-35 y cloro-37. Por fin, finalmente, la teoría isotópica de Soddy y Aston, propuesta dos décadas antes, se apoyó sobre una basa racional.
         La idea de que el núcleo estaba formado por protones y neutrones cubría todas las necesidades teóricas salvo una: ¿qué era lo que mantenía juntos a todos los protones positivamente cargados dentro del diminuto núcleo? Para explicar esto fue necesario esperar solo unos pocos años hasta que Yukawa realizara sus cálculos.
         En 1935 Chadwick fue nombrado profesor de física en la Universidad de Liverpool. Permaneció fuera de Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, afortunadamente, y fue elegido director del proyecto para la construcción de la bomba atómica de Gran Bretaña, pasando algún tiempo en los Estados Unidos. Fue condecorado en 1945.


lunes, 16 de noviembre de 2015

PAUL SABATIER

Nobel Química-1912


 


         Sabatier obtuvo su título de doctor en 1880 en el Collège de France, donde fue ayudante de Berthelot. En 1882 fue a la Universidad de Toulouse, en donde ganó un puesto de profesor en 1884, en donde permaneció el resto de su larga vida. Al principio enseñó física y se interesó en química-física, inclinándose posteriormente hacia la química orgánica, en la que iba a adquirir fama a causa del fracaso de un experimento que realizó en 1897.
         El níquel forma uno de sus escasos compuestos volátiles (compuestos que se transforman en vapor a temperaturas bastante bajas) al combinarse con el monóxido de carbono para formar carbonilo de níquel. Era éste un compuesto interesante y Sabatier con un ayudante se metieron en la química orgánica para comprobar si no se formaría otro compuesto volátil de níquel por adición de hidrocarburo de etilénico, que tiene un enlace doble como el monóxido de carbono y quizá se comportase de la misma manera. Pero el experimento falló. Cuando se calentó el níquel con el etileno no se formó ningún compuesto volátil.
         Pero Sabatier y su ayudante guardaron los gases que se habían formado para analizarlos posteriormente, y se encontraron con etano. La molécula de etano era como la del etileno más hidrógeno en los enlaces dobles. Aparentemente, el níquel había actuado de catalizador, haciendo que se incorporase el hidrógeno al etileno para formar el etano.
         Sabatier se dedicó a la química orgánica y pasó el resto de su vida profesional con estudios de hidrogenaciones catalíticas. Su trabajo fue muy fructífero. Hasta entonces se utilizaba para la adición de hidrógeno catalizadores de paladio o platino, que eran metales muy escasos, y por consiguiente muy caros. Si se podía utilizar el níquel, que era mucho más barato, en su lugar, la hidrogenación ya no estaría reducida a los laboratorios, sino que podría hacerse en grandes cantidades industriales con procesos mucho más simples y económicos. Con la catálisis del níquel se hizo posible el obtener grasas comestibles, como la margarina y mantequillas a partir de plantas no comestibles, y aceites como el de la semilla del algodón, en cantidades y precios no igualados hasta entonces.
         Por este descubrimiento haber ido a la Sorbona de París en 1907, para suceder a Moissan, pero prefirió quedarse en el sur de Francia.
         Pese a todo, recompensaron a Sabatier con el premio Nobel de química de 1912, compartiéndolo con Grignard, por sus trabajos y labor sobre la catálisis.


lunes, 9 de noviembre de 2015

ERWIN SCHRÖDINGER

Nobel Física-1933




         Schrödinger estudió en la Universidad de Viena anteriormente al comienzo de la Primera Guerra Mundial, durante la cual fue oficial de artillería en el frente del sudoeste. Más afortunado que Moseley, sobrevivió a esta guerra.
         Después de la guerra, Schrödinger de marchó a Alemania y ya en 1921 ocupaba un puesto de profesor en la Universidad de Stuttgar. Tan pronto como Schrödinger tuvo noticia de las ondas de materia postuladas por De Broglie y del concepto de electrón como poseedor de propiedades ondulatorias, se le ocurrió que el modelo atómico de Bohr podía modificarse de modo que pudieran incluirse dichas ondas. Una vez hecho esto se podría perfeccionar el modelo atómico de Bohr.
         En el átomo de Schrödinger el electrón puede estar situado en cualquier órbita alrededor de la cual sus ondas de materia pueden proyectarse en un número exacto de longitudes de onda. Este fenómeno producía una onda estacionaria y, por tanto, al ser acelerado, no emitía energía. Por tanto, mientras el elctrón permanecía en su órbita, no precisaba de energía ni la emitía de ese modo no violaba las condiciones de las ecuaciones de Maxwell.
         Más aún, cualquier órbita situada entre dos órbitas posibles, donde se requiera un número fraccionado de longitud de onda, no es posible.
         Esto nos lleva a la conclusión de órbitas separadas, sin nada entre ellas, como consecuencia de las propiedades del electrón y no como mera deducción arbitraria de las líneas espectrales.
         Schrödinger, junto con otros científicos como Dirac y Born, desarrolló la base matemática relacionada con el concepto anterior. Las consecuencias que surgieron (algunas veces referentes a la mecánica ondulatoria y otras a la mecánica cuántica) colocaron a la teoría cuántica de Planck sobre una base matemática firme un cuarto de siglo después de su promulgación. El punto clave del desarrollo matemático es la Ecuación de Onda de Schrödinger.
         Su trabajo se publicó en 1926, demostrándose posteriormente que la mecánica matricial de Heisenberg, avanzada en 1925, era equivalente a la mecánica ondulatoria de Schrödinger, de modo que lo que se ponía de manifiesto en una se ponía también en la otra. Psicológicamente, la mecánica ondulatoria era más atractiva porque ofrecía a la mente una visión del átomo, a pesar de lo poco tangible que dicho esquema pudiera ser.
         En 1933 Schrödinger fue recompensado con el premio Nobel de física por su trabajo sobre mecánica ondulatoria, compartiéndolo con Dirac.


Enlace a la conferencia del Nobel

         En 1928 Schrödinger había sucedido a Max Planck como profesor de física teórica en la Universidad de Berlín, pero en el mismo año en el que recibió el premio Nobel, Hitler subió al poder. Schrödinger no podía permanecer en Alemania  y se marchó a su país natal, Austria. Cuando este fue absorbido por la Alemania nazi en 1938, Schrödinger se marchó a Inglaterra y en 1940 fue nombrado profesor de la School for Advanced Studies en Dublín. Allí le siguió Dirac, su compañero de fatigas en los dominios de la mecánica ondulatoria. En 1956 Schrödinger volvió a Viena, donde vivió durante el resto de su vida.