lunes, 27 de julio de 2015

FRIEDRICH WILHELM OSTWALD

Nobel Química-1909




         Ostwald nació y se educó en las provincias bálticas del Imperio Ruso, donde las clases predominantes eran descendientes de emigrantes alemanes que se habían trasladado allí en busca de nuevas oportunidades. Ostwald estudió en la Universidad de Dorpat, Estonia, donde se interesó en el trabajo de termodinámica de Thomsen.
         Al principio estudió otras propiedades químicas de las sustancias y obtuvo por ello su doctorado en 1878. Lo nombraron profesor de química en la Universidad de Riga, Letonia, en 1881, pero en 1887 aceptó una cátedra en Leipzig, en donde permaneció hasta el final de sus días.
         Se considera a Ostwald como uno de los fundadores principales de la física-química. Aumento su interés en este campo al leer la tesis de Arrhenius, cuyos puntos de vista compartían muy pocos, éste encontró en Ostwald un amigo y una ayuda. Reconoció la importancia del trabajo de Giggs y lo tradujo al alemán para que se pudiera apreciar y estudiar en la Europa continental. (La comprensión de Ostwald de la importancia que iba adquiriendo la investigación americana, le llevo a aceptar la invitación para conferenciar durante un año en Harvard, como parte de un programa, que empezaba a desarrollarse, de intercambio entre profesores americanos y alemanes, que era una clara señal de que los Estados Unidos empezaban a ocupar un lugar predominante en los ámbitos científicos, fundamentalmente de investigación y experimentación.)
         En 1887, Ostwald en colaboración con su amigo íntimo Van`t Hoff fundaron la primera revista científica dedicada exclusivamente a la física-química. El mismo realizó importantes trabajos en esta rama.
En 1894 preparando el resumen de un artículo de algún científico, sobre el calor de combustión de los alimentos, para que apareciese en su revista. No estando de acuerdo con los puntos de vista del autor, se permitió añadir sus propios comentarios al respecto. Señaló que por las teorías de Gibbs era necesario suponer que la catálisis aceleraba la reacción sin alterar la energía de las sustancias. La catálisis se efectuaba rebajando la energía de activación según el concepto de Arrhenius. Ostwald reconoció que los iones, que según el postulado de Arrhenius eran átomos cargados eléctricamente, podían servir como catalizadores. Esto se realizaba en  los iones de hidrógeno liberados en la solución de ácidos, que hacían de catalizadores como el almidón que se transformaba en glucosa.
Este concepto de catálisis se mantuvo en el tiempo y fue muy útil en la industria y en las aplicaciones que iban a hacerse muy pronto en los fenómenos químicos del tejido vivo. (Aun la bioquímica se inclinaba ante la nueva perspectiva de la química-física. Rubner, por ejemplo, pasó mucho tiempo midiendo la relación de energía implicada en la actividad química de los organismos vivos.)
Ostwald se mantuvo firme en su creencia de que la química debía reducir sus estudios a fenómenos susceptibles de medirse, como los cambios de energía, en este aspecto fue un admirador de Mach. Creía que la termodinámica era la faceta central de la química, en cambio se oponía a las teorías que implicaban asuntos que no se podían medir. Por esa razón se opuso durante mucho tiempo a admitir la teoría atómica como algo más que un ejercicio teórico, una ficción conveniente. El análisis de Perrin del fenómeno del movimiento browniano fue el que lo forzó por fin a admitir que los átomos eran responsables de un fenómeno claramente visible y que se podía medir.
Recompensaron a Ostwald en 1909 con el premio Nobel de química por su trabajo sobre la catálisis. Al recibirlo felicitó al comité que lo entregaba por haber escogido esa parte de su obra que también él creía que era la mejor.
En los últimos años de su vida escribió sobre ciencia filosófica, fundando una revista sobre este tema.



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