lunes, 1 de junio de 2015

FERDINAND FRÉDÉRIC HENRI MOISSAN


Nobel Química-1906




         Los primeros estudios de Moissan estuvieron importunados por la pobreza y a la edad de dieciocho años era aprendiz de boticario. Su interés en la química era lo bastante grande como para que dos años más tarde dejara su empleo y se dedicase, con gran trabajo, a conseguir una instrucción y educación que creía necesitar. En 1879 obtuvo el grado de farmacéutico profesional y en 1882 se casó con una joven encantadora, que además, la buena suerte le sonrió, tenía un padre generoso (también farmacéutico), que se prestó de buen grado a mantener a Moissan mientras que él se dedicaba a la química.
         El profesor de química de Moissan en la década de 1870, se había interesado en intentar aislar el elemento flúor. Desde tiempo de Davy, los químicos se daban cuenta de que existía este elemento que debía ser parecido en sus propiedades al cloro, pero aún más activo. Numerosos químicos habían tratado de aislar el gas, el mismo Davy lo había intentado, lo mismo que Gay-Lussac y Thénard. Todos habían fracasado y la mayor parte de ellos, incluyendo a Davy, en algún momento habían sufrido algún tipo de envenenamiento del flúor o alguno de sus compuestos, incluso algún químico llegó a morir por estas causas. Lo malo era que, aunque se pudiese separar de sus compuestos, el gas flúor se volvía a combinar inmediatamente con cualquier sustancia que encontrara a su alrededor.
         Moissan decidió emprender esta tarea tan difícil, utilizó platino para sus aparatos, uno de los pocos materiales que parecía ser relativamente inmune al ataque del flúor. Lo intentó con infinidad de técnicas distintas, el 26 de junio de 1886 pasó una corriente a través de una solución de fluoruro potásico en ácido fluorhídrico contenida en su equipo de platino. Enfrió la solución a -50ºC para intentar reducir la actividad del flúor. Aisló un gas amarillo pálido en los alrededores del platino que atacaba furiosamente a todo menos al propio platino. Por fin, este gas era el tan buscado flúor, el más activo de todos los elementos.
         Poco después de este descubrimiento espectacular nombraron a Moissan profesor en la Escuela de farmacia y en 1900 en la Universidad de París. Sin embargo, su gran recompensa le llego unos años más tarde,  por sus trabajos para aislar el flúor tuvo el honor de recibir en 1906 el premio Nobel de química. Lo ganó por un solo voto de diferencia con Mendeleiev, que en principio tenía más merecimientos para recibirlo.
         El descubrimiento del flúor y el invento de un horno eléctrico, por medio del cual podían prepararse muchos elemento con unas purezas sin precedentes, fueron sus proezas más espectaculares y por las es más conocido.
         Se interesó en preparar carbono en su forma más hermosa y valiosa, el diamante. Al principio trató de obtener los diamantes de compuestos de carbono y su querido flúor. Cuando confirmó que no iba por buen camino, prosiguió con una serie de experimentos larguísimos y relativamente desagradables, en los cuales trató de obtener los diamantes por medio del sometimiento del carbono a grandes presiones. Ahora se sabe que con las presiones y temperaturas que tenía a su alcance era imposible que obtuviera diamantes. Esta hazaña no se produjo hasta medio siglo más tarde, fue Bridgman con su equipo quien pudo llegar a niveles impensables, en aquella época, de presión.
         En 1893 le pareció a Moissan que había acertado. Anunció la obtención de pequeños diamantes impuros y exhibió una pieza de diamante incoloro de más de medio milímetro de longitud. Hoy en día, se cree que uno de los ayudantes de Moissan, como broma o para acabar con aquella serie de miserables experimentos (y posteriormente no tuvo fuerzas para confesarlo), había introducido el diamante en el material con el que se trabajaba. Otros de los que intentaron la fabricación de diamantes por aquella época fueron Crookes y Parsons.


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