miércoles, 9 de abril de 2014

LORD RAYLEIGH

Nobel Física-1904



A la edad de treinta y un años heredó el título de su padre, casi siempre se hace referencia a John William Strutt como Lord Rayleigh.

Ya en el colegio, su talento matemático era notable y en 1865 terminó en Cambridge a la cabeza de su clase en esta asignatura.

En 1873, el mismo año que heredó el título, le eligieron para la Royal Society y en 1879 sucedió a Maxwell como director del laboratorio Cavendish de Cambridge.

Durante la mayor parte de su vida profesional se interesó por el movimiento ondulatorio en todas sus variedades. En lo concerniente a ondas electromagnéticas realizó una ecuación que respondía a la variación de la luz dispersa respecto a la longitud de onda y confirmó la idea de Tyndall de que la luz dispersa por el polvo atmosférico era responsable del azul del cielo. (Dewar que descubrió que el oxígeno líquido era azul, sospechó erróneamente que el cielo tenía ese color por el oxígeno de la atmósfera.)

También realizó una ecuación sobre la distribución de longitudes de onda en la radiación del cuerpo negro, tema que había planteado Kirchhoff. Esta ecuación, de finales de siglo, se cumplía solamente para radiaciones de onda larga, como otra ecuación de la misma época de Wien se cumplía solo para radiaciones de onda corta. Estas ecuaciones iban a pasar al olvido con la teoría cuántica de Planck.

Estudió ondas sonoras de agua y de temblores de tierra. Sus esmerados trabajos ayudaron a la determinación precisa de unidades absolutas  eléctricas y magnéticas, contribuyó a esto el trabajo de Rowland en América.

Pero el descubrimiento más importante de Rayleigh fue en química y no en física. Empezó de una manera teórica, al interesarse en la hipótesis de Prout, según la cual los átomos de los diversos elementos estaban formados de hidrógeno, de modo que todos los pesos atómicos tenían que ser múltiplos de él, cosa que fue inmutable por más de medio siglo, gracias a Stas y otros se comprobó que los pesos atómicos no eran exactamente múltiplos de hidrógeno.

A Rayleigh le apeteció probar otra vez. Lo intentó por medio de medidas muy precisas de las densidades de los gases, de esta manera pudo enunciar en 1882 que la razón de los atómicos de oxígeno e hidrógeno no era de 16:1, como requería la hipótesis, sino 15,882:1. Otra vez se descartó la hipótesis de Prout, quizá por centésima vez. Por ironías de la historia científica, esta hipótesis iba a experimentar una sorprendente resurrección, un poco cambiada, una generación más tarde.

Al hacer esto se encontró con un dilema. Con el oxígeno siempre obtenía la misma densidad, sin tener en cuenta su procedencia, ya fuera obtenido de un compuesto, de otro secundario o del aire. Con el nitrógeno las cosas sucedían de otra manera, el que procedía del aire tenía una densidad ligeramente mayor que el que procedía de alguno de sus compuestos.

Rayleigh pensó, por muchas razones, que el aire podría estar contaminado, pero ninguna de las posibilidades se confrontó experimentalmente. Se defraudó tanto que llego a escribir en la revista Natura pidiendo ideas. Ramsay, brillante químico escocés, pidió permiso para encargarse del asunto y lo obtuvo. El resultado final fue descubrir un nuevo gas en la atmósfera, más denso que el nitrógeno. Se le dio el nombre de argón, fue el primero de una serie de gases raros, de propiedades excepcionales, cuya existencia nunca se había sospechado.

El año 1904 presentó un espectáculo curioso al mundo científico. Rayleigh recibió el premio Nobel de física y Ramsay el de química.

En 1905 eligieron a Rayleigh presidente de la Royal Society y en 1908 canciller de la Universidad de Cambridge. Con otros científicos de su época, como William James y Oliver Lodge se interesó en la investigación física al empezar el siglo. La segunda revolución científica se llevaba a cabo echando a bajo ideas muy estimadas y establecidas hasta entonces. ¿Hasta donde iba a llegar este derribo? ¿Qué quedaba de los sueños de la filosofía de Newton?

domingo, 9 de marzo de 2014

CARL SAGAN

Carl Sagan (Fotografia de Susan S, Lang - 1978)
Normalmente no nos gusta incluir música en nuestra web, opinamos que puede distraernos en la comprensión del trabajo de los maestros a los que pretendemos homenajear. Pero hoy no, hoy creemos que el homenaje será mucho mas completo si os hacéis el favor de pulsar play, subís el volumen y os preparáis para conocer a este hombre de ciencia que encendió la necesidad de conocer más entre los que fuimos jóvenes durante los 80.



Carl Edward Sagan  fue un astrónomo, astrofísico, cosmólogo, escritor y divulgador científico estadounidense.

Sagan publicó numerosos artículos científicos y publicaciones, y fue autor, co-autor o editor de más de una veintena de libros. Defensor del pensamiento escéptico, científico y del método científico, fue también pionero de la exobiología, promotor de la búsqueda de inteligencia extraterrestre a través del Proyecto SETI e impulsó el envío de mensajes a bordo de sondas espaciales, destinados a informar a posibles civilizaciones extraterrestres acerca de la cultura humana. Mediante sus observaciones de la atmósfera de Venus, fue de los primeros científicos en estudiar el efecto invernadero a escala planetaria.

Radiotelescopio de Arecibo en Puerto Rico
Fue el primero en ocupar la Cátedra David Duncan de Astronomía y Ciencias del Espacio de la Universidad Cornell y fue Director del Laboratorio de Estudios Planetarios.

Pero, al margen de su meritoria carrera como científico, la popularidad le alcanzó como consecuencia de su trabajo como divulgador de ciencia. El Premio Pulitzer  en 1978  para su obra "Los dragones del Edén" (Literatura General de No Ficción) y, especialmente, la co-autoria y el trabajo de presentador en la serie Cosmos: Un viaje personal (1980) le convirtieron en uno de los divulgadores de ciencia más conocidos, respetados e influyentes de su época. Su capacidad para transmitir al público no especializado complejos conceptos científicos con sencillez y rigor sembraron incontables vocaciones científicas en toda una generación de lectores y espectadores.

El cosmos es todo lo que es, o lo que fue, o lo que será alguna vez

CIENCIA, y el “Cosmos” del siglo XXI

El libro homenaje/actualización del COSMOS de Carl Sagan.




Más de medio centenar de científicos recogen el guante lanzado por Alicia Parra y Quintín Garrido para homenajear y actualizar el COSMOS de Carl Sagan en el 40 aniversario del estreno de la serie en televisión y de la publicación del libro.


Carl Sagan nació el 9 de noviembre de 1934 en Brooklyn, New York, en el seno de una familia de judíos de origen ucraniano. Desde una edad temprana mostró gran interés por la naturaleza y sus padres siempre alentaron este interés y curiosidad (dentro de sus posibilidades, su padre era obrero de la industria textil). Pronto su atención se enfocó en el espacio, influido, sin duda, por la lectura de historias de la edad de oro de la ciencia ficción clásica que despertaron su imaginación y el interés por cómo sería la vida en otros planetas.

Se matriculó en la Universidad de Chicago, obteniendo graduados en artes y en ciencias físicas, Master en Física en 1956 y se doctoró en Astronomía y Astrofisica en 1960. Durante el periodo académico trabajo junto a científicos como Hermann J. Muller (P. Nobel Medicina 1946), H. C. Urey (P. Nobel Quimica 1934), M. Calvin (P. Nobel Quimica 1961) o Gerald Kuiper, entre otros.

De 1960 a 1962, Sagan disfrutó de una Beca Miller para la Universidad de California, Berkeley. De 1962 a 1968, trabajó en el Smithsonian Astrophysical Observatory en Cambridge, Massachusetts. Hasta 1968 también impartió clases e investigó en la Universidad de Harvard. A partir de esta fecha se traslada a la Universidad de Cornell, Ithaca, en la que desempeñará diversos cargos relacionados con la ciencia espacial hasta su muerte en 1996.

Fotografía de la superficie de Venus
Carl Sagan se vinculó con el programa espacial estadounidense desde sus inicios. Colaboró en varias de las misiones de sondas robóticas de exploración diseñando experimentos para las misiones.

Carl Sagan junto a una maqueta de la sonda Viking
Suya fue la ocurrencia de incluir, en las sondas que fuesen a abandonar el sistema solar, un mensaje comprensible para cualquier inteligencia extraterrestre que pudiera encontrarlo (sondas Pioneer 10 y Pioneer 11 y en las sondas Voyager).

Fotografía de la placa instalada en las sondas Pioneer
Disco incluido en las misiones Voyager
Contribuyó significativamente al conocimiento y exploración de las condiciones atmosféricas del planeta Venus y a la comprensión de los cambios estacionales en la coloración de la superficie de marte en la época previa al envío de sondas robóticas. También fueron de gran importancia sus investigaciones sobre la posibilidad de vida extraterrestre, que incluyeron la demostración experimental de la producción de aminoácidos mediante radiación y a partir de reacciones químicas básicas.

Además de su trabajo como presentador, coautor y coproductor de la serie Cosmos, escribió numerosos libros de divulgación: el ya comentado Los dragones del Edén, El cerebro de Broca, El mundo y sus demonios, Un punto azul pálido.... En 1985 publicó la novela de ciencia ficción Contacto, basada en un boceto de guión anterior y que más tarde se concretaría en la película del mismo nombre.


Fue un hombre comprometido con la época en la que vivió, le detuvieron en dos ocasiones por protestar contra las pruebas nucleares norteamericanas tras el anuncio de moratoria indefinida por la URSS de Gorbachov. También advirtió de los peligros medioambientales de un conflicto bélico que provocara el incendio de los campos petrolíferos de Kuwait.






sábado, 8 de marzo de 2014

PIERRE CURIE

Nobel Física-1903 (compartido)



Pierre estudió en la Sorbona y desde 1878 fue allí profesor ayudante en el laboratorio de física. En 1880 él y su hermano observaron como un potencial eléctrico aparecía a través de cristales de cuarzo y de sal de Rochelle cuando se les aplicaba presión. El potencial variaba en cantidades directamente proporcionales a la presión aplicada y los hermanos llamaron al fenómeno piezoelectricidad, de la palabra griega que significa <presionar>. Por el contrario, si un potencial eléctrico que cambie rápidamente es aplicado a tales cristales, sus caras se pueden poner a vibrar rápidamente. De esta manera el cristal se puede usar para producir rayos de ultrasonido, ondas sonoras con frecuencia demasiado alta para ser oídas. Los cristales con propiedades piezoeléctricas forman parte esencial de los inventos de sonido electrónico como micrófonos y tocadiscos. 

Para su doctorado, que obtuvo en 1895, Pierre Curie estudió el efecto del calor en el magnetismo y demostró que existe una temperatura crítica (todavía llamada el punto Curie), por encima de la cual las propiedades magnéticas desaparecen. En este mismo año se casó con Marie Sklodowska y a partir de entonces su carrera científica se unió a la de ella. 

El llevó a cabo, sin embargo, un experimento peligroso por su propia cuenta. Becquerel había notado una quemadura en al piel después de llevar cierta cantidad de radio en su bolsillo. Pierre Curie confirmó esto en 1901 produciendo deliberadamente una quemadura en su brazo. También midió el calor emitido por el radio, que resulto ser de 140 calorías por gramo y por hora. Esto fue el primer indicio de las enormes energías disponibles contenidas dentro del átomo. Energías que se harían demasiado evidentes en las bombas nucleares. Por tanto aquí se empezó a comprenderse el peligro de la radiactividad.

Pierre Curie falleció en 1906 como consecuencia de las heridas recibidas al ser arrollado por un coche de caballos.

jueves, 6 de marzo de 2014

MARIE SKLODOWSKA CURIE

Nobel Física-1903 (compartido)




El padre de Marie Sklodowska era profesor de física y su madre directora de un colegio de chicas, por lo que todo en la vida parecía lleno de buenos augurios para una niña inteligente. Sin embargo, por aquel tiempo Polonia estaba bajo el dominio de Rusia y después de la infructuosa rebelión polaca de 1863 el puño ruso se cerró aun con más fuerza. Su madre murió de tuberculosis durante la juventud de Marie y su padre perdió el puesto.

Marie  no tenía posibilidad de recibir enseñanza superior a la del colegio en la Polonia reprimida. Un hermano y una hermana mayores que ella se habían marchado a París en busca de dicha enseñanza y Marie trabajaba para ayudarles a pagar sus gastos y ahorrar para su propio viaje al mismo tiempo de estudiar por su cuenta lo mejor posible con la ayuda de libros. En 1891 sus ganancias habían alcanzado el mínimo necesario, con lo que se fue a París, donde acudió a la Sorbona. Durante este periodo vivió con la mayor frugalidad (desmayándose de hambre una vez en medio del aula), pero cuando se graduó lo hizo a la cabeza de la clase.

En 1894 conoció a un químico francés, Pierre Curie, quien se había hecho ya un nombre por el descubrimiento de la piezoelectricidad, es decir, la manera mediante la cual puede producirse un potencial eléctrico a través de ciertos cristales por la aplicación de presión. El 26 de Julio de 1895 se casaron.

El descubrimiento de los rayos X por Roentgen y de las radiaciones de uranio por Becquerel pusieron en actividad a Marie Curie. Fue ella la que dio el nombre de radioactividad al proceso por el cual el uranio emitía radiaciones. Estudió las radiaciones emitidas por el uranio y sus conclusiones coincidieron con las de Rutherford y Becquerel en cuanto a la demostración de que había tres clases diferentes de rayos, alfa, beta y gamma.

Madame Curie entonces aplicó el descubrimiento de su marido de la piezoelectricidad a la medida de la radioactividad. Las radiaciones radioactivas ionizaban el aire y lo hacían capaz de conducir la electricidad. Cuanto más intensa fuera la radioactividad, con mayor intensidad conducía la corriente. Esta corriente podía ser detectada por un galvanómetro y neutralizada por el potencial producido por un cristal bajo presión. La cantidad de presión justa para equilibrar la corriente producida por las radiaciones radioactivas proporcionaba una medida de la intensidad de la radioactividad. Estudiando diferentes compuestos de uranio de esta misma manera demostró que su radioactividad era proporcional a la cantidad de uranio que contenían, identificando la fuente de radiación con los átomos de dicho elemento. En 1898 demostró que el elemento pesado, torio, era también radioactivo.

Mientras tanto, había hecho un descubrimiento interesante en conexión con los minerales de uranio. Al medirlos por su método piezoeléctrico, algunos mostraban ser mucho más activos de lo esperado, que lo que podía concebirse por su contenido en uranio. Inmediatamente decidió que las gangas de mineral tenían que contener elementos mucho más intensamente radioactivos que el uranio, puesto que los otros elementos conocidos que formaban parte de los minerales eran también conocidos como no radioactivos. El exceso de radioactividad debía de ser atribuido a la presencia de elementos en cantidad demasiado pequeña para ser detectados y dichos elementos tenían que ser, por tanto, muy radioactivos. En este punto Pierre Curie abandonó su propia investigación para unirse a su mujer como cooperador deseoso y admirador, permaneciendo así durante los últimos siete años de su vida (esto fue una idea acertada, porque aunque él era un extraordinario científico, ella era fuera de serie, e indudablemente la más grande mujer científica de todos los tiempos).

En julio de 1898 los dos, trabajando juntos, habían aislado de la ganga de uranio una pequeña pizca de polvo que contenía un nuevo elemento cien veces más radioactivo que el uranio. Le llamaron polonio por el país natal de madame Curie. Sin embargo, en ningún caso el polonio explicaba la intensa radioactividad de la ganga. El trabajo siguió adelante.

En diciembre de 1898 detectaron una sustancia todavía más radioactiva y la llamaron radio y, sin embargo, la cantidad eran tan pequeña que solo podía ser detectada, a modo de impureza, por la naturaleza de sus radiaciones y por su espectro característico observado para ellos por DemarÇay. Lo que querían los Curie era producir radio en cantidades visibles y capaces de ser pesadas de modo que sus extraordinarias propiedades no pudieran discutirse. Para esto se necesitaban grandes cantidades de ganga, que, de hecho, existían en las minas del valle de San Joaquín, en Bohemia (entonces parte de Austria-Hungría, ahora parte de Checoslovaquia), que habían sido explotadas durante siglos por su plata y otros elementos. La ganga inservible, rica en uranio, aparecía amontonada por todas partes. Los dueños de la mina estaban perfectamente de acuerdo en dejar a los dos locos científicos franceses llevarse cuanto quisieran de aquel material sin valor, sin cobrarles más que los gastos del transporte. Los Curie pagaron gustosamente con los ahorros de su vida.

En la Escuela de Física donde trabajaban los Curie había un viejo cobertizo de madera con un tejado resquebrajado, sin piso y con calefacción insuficiente. Los dos obtuvieron permiso para trabajar allí y durante cuatro años se dedicaron a purificar y a volver a purificar cuidadosamente las toneladas de ganga sacando muestras cada vez más pequeñas de material más y más intensamente radioactivo. Durante todo este tiempo tenían que ocuparse de su niña, Irene, que estaba destinada a ser una famosa científica por propio derecho como Irene Joliot-Curie. Pero el empuje ardiente de Marie mantuvo al equipo marido-mujer al frente de las inmensas dificultades. En 1902 habían conseguido preparar una décima de gramo de radio.

En 1903 Marie Curie escribió su tesis doctoral, que fue de hecho un documento homérico y, por ésta, ella y Pierre compartieron el premio Nobel de aquel año con Becquerel. (Los Curie estaban demasiado enfermos en aquella época para hacer el viaje a Estocolmo.) Marie explicó la enorme energía emitida continuamente por un material como el radio, pero la fuente de dicha energía siguió siendo un misterio hasta que Einstein en 1905 demostró como la masa podía convertirse en energía.

En 1906 Pierre murió en un accidente de tráfico (le atropello un coche de caballos). Marie tomo posesión de su cátedra en la Sorbona, siendo la primera mujer en enseñar allí, continuando las conferencias de Pierre en el punto donde las había dejado. Sin embargo, no pudo superar los prejuicios de su sexo en todas partes. Cuando fue nombrada miembro aspirante de la augusta Academia Francesa, perdió por un voto, porque era una mujer.

El premio Nobel de física que ganó en 1903 había sido por sus estudios en radiaciones radioactivas. En 1911, por su descubrimiento de dos nuevos elementos fue galardonada con el premio Nobel de química y, muerto su marido, tuvo que aceptarlo sola. Ella es la única persona que ha ganado dos premios Nobel de ciencias. (Su fama no la libró de sus obligaciones humanitarias. Durante la Primera Guerra Mundial condujo una ambulancia).

Sus trabajos en radioactividad y el dramático descubrimiento del radio dieron los últimos toques expectación, que había empezado con el descubrimiento de Roentgen de los rayos X, y todo el asunto de la radioactividad empezó a obsesionar a los físicos. Otros elementos radioactivos fueron descubiertos por hombres como Dorn y Boltwood, que siguieron el camino que había emprendido la brillante mujer polaca.

Sus últimas décadas transcurrieron en la supervisión del Instituto de Radio de París. No hizo ningún intento de patentar ninguna parte del proceso de extracción del radio, el cual permaneció a la cabeza de las noticias durante casi una generación, gracias a su actividad para atajar el crecimiento del cáncer bajo las circunstancias adecuadas. Pero al final Marie murió de leucemia (una forma de cáncer de las células del cuerpo formadoras de leucocitos) causada por la demasiada exposición a las radiaciones radioactivas.




martes, 11 de febrero de 2014

LEONHARD EULER

Leonhard Euler




Euler estudió bajo las enseñanzas de los Bernouillis, siendo amigo de uno de ellos, Daniel Bernouilli. Cuando éstos fueron a San Petersburgo, convencieron a Euler para que se fuera con ellos. En 1741 Euler fue a Berlín a revivificar la decadente Academia de Ciencias por invitación del nuevo rey, Federico II. En 1766 volvió a San Petersburo y durante ésta, su segunda estancia en Rusia, retó a Diderot a que entrara con él en debate sobre el ateísmo. Euler adelantó su argumento propio sobre Dios en forma de una ecuación algebraica simple y sin importancia. El pobre Diderot que no comprendía las matemáticas se quedó sin saber que contestar y considerándose avergonzado abandonó Rusia.

Euler fue uno de los matemáticos más prolíficos de todos los tiempos pues escribió tratados sobre todas las ramas de dicha ciencia, conocidas en su tiempo. Perdió la vista de un ojo en 1735 y la del otro en 1766 y a pesar de ello su brío no pareció aminorar.

Aplicó sus matemáticas a la astronomía, deduciendo algunas de las perturbaciones y siendo a este respecto el precursor de Laplace y Lagrange.

Empezó por sustituir los métodos geométricos de comprobación que utilizaron Galileo y Newton por otros algebraicos y esta tendencia fue llevada al extremo por Lagrange.

Trabajó en especial en la teoría lunar, es decir, en el análisis exacto del movimiento de la Luna, complicaciones que habían sido la desesperación de los matemáticos desde los tiempos de Kepler.

A pesar de que sus resultados no fueron ni mucho menos perfectos, representaron sin embargo una mejora sensible de lo que hasta entonces se había hecho.

También sostuvo que la luz era una forma de ondulación y que el color dependía de la longitud de la onda. Young demostró la veracidad de ello una generación más tarde.

Para el caso concreto de φ = π

Richard Feynman la calificó como "la formula más reseñable en matemáticas". Una encuesta realizada en 1988 por la revista especializada Mathematical Intelligencer la situó como «la más bella fórmula matemática de la historia» (tres de las cinco fórmulas más votadas en esta encuesta habían sido descubiertas por Euler).


jueves, 30 de enero de 2014

ANTOINE HENRI BECQUEREL

Nobel Física-1903 (compartido)



Becquerel pertenecía a una familia de físicos. Su abuelo peleó a las órdenes de Napoleón y después de Waterloo luchó en la batalla de la ciencia y ayudó a fundar la electroquímica. Su padre se había interesado en fluorescencia y fosforescencia, fenómenos en los cuales la masa absorbe luz en una longitud de onda y la despide en otra (la fluorescencia es sorprendente cuando la luz ultravioleta, que es invisible, choca con minerales y los hace resplandecer suavemente con algún color visible particular).
Becquerel prosiguió las investigaciones de su padre y se encontró con algo mucho más importante que de golpe destruyó la concepción de la estructura atómica del siglo diecinueve.
El descubrimiento de los rayos X por Roentgen había intrigado a Becquerel, como a casi todos los físicos de Europa. Al contemplar el descubrimiento a la luz de su especialidad, se preguntó si las sustancias fluorescentes podrían emitirlos (después de todo, Roentgen descubrió los rayos X por la fluorescencia que producían).
En 1896 envolvió una placa fotográfica en papel negro y la expuso al Sol con un cristal de un elemento químico fluorescente encima. Su razonamiento era el siguiente: si la luz solar causaba la fluorescencia y si ésta contenía rayos X, estos rayos penetrarían el papel, cosa que no podía hacer la luz ordinaria ni aun la ultravioleta, (Era el poder penetrante de estos rayos la propiedad más característica que poseían.) Becquerel utilizó un elemento químico que había interesado mucho a su padre –sulfato potásico de uranilo-, que era un compuesto que contenía átomos de uranio, este compuesto lo colocó sobre las placas envueltas.
Cuando  desenvolvió las placas las encontró veladas. Esto mostraba que las radiaciones habían atravesado el papel negro y Becquerel decidió que los rayos X los producían las fluorescencias.
Sucedieron días nublados y Becquerel no pudo continuar sus experimentos. El primero de Marzo estaba en estado de gran nerviosismo porque había puesto otra placa envuelta con gran cuidado y la había colocado en un cajón, con su correspondiente cristal encima. Llego un momento en el que no pudo esperar más y decidió desenvolver la placa. Quizá persistía un poco de la fluorescencia original y la placa podría estar ligeramente velada, aunque el cristal no se había expuesto al Sol durante varios días.
Con gran sorpresa encontró que la placa estaba totalmente velada. La radiación del compuesto no dependía de la luz del Sol y, por tanto, no implicaba fluorescencia. Se olvidó del Sol y empezó a estudiar estas radiaciones, que encontró que eran completamente iguales a los rayos X, puesto que penetraban en la materia e ionizaban el aire, y continuaban emitiéndose del compuesto en un raudal inacabable, irradiándose activamente en todas direcciones. En 1898 Marie Curie llamó a este fenómeno radioactividad, nombre que ha quedado. Durante cierto tiempo la radiación del uranio se llamó rayos Becquerel.

En 1899 se dio cuenta de que las radiaciones podían desviarse por un campo magnético, y que por lo menos parte de ellas consistían en diminutas partículas con carga. En 1900 decidió que la parte que estaba cargada negativamente consistía en veloces electrones de naturaleza idéntica a los rayos catódicos, identificados por J. J. Thomson.
Del único sitio de donde podían provenir los electrones radiados eran del interior de los átomos de uranio (que Becquerel identificó en 1901 como la parte activa del compuesto).  Esta era la primera indicación clara de que el átomo no era una esfera imprecisa, sino que tenía una estructura interna que podía contener electrones.

Como resultado de los descubrimientos de Becquerel lo recompensaron a compartir el Nobel de Física de 1903. Los esposos Curie fueron los que lo compartieron con él.

PIETER ZEEMAN

Nobel Física-1902



En la universidad de Leiden, Zeeman tuvo de profesores a Kamerlingh y Lorentz. Bajo la dirección de este último realizó experimentos que mostraban que un foco de luz situado en un campo magnético intenso, poseía líneas espectrales que se dividían en tres componentes. Este efecto, Zeeman, confirmaba la sugerencia de Lorentz de que los átomos consisten de partículas oscilantes que un campo magnético puede afectar.

La naturaleza de ese efecto podía utilizarse para deducir detalles concernientes a la finísima estructura del átomo, y también para saber otros detalles en relación con el campo magnético de las estrellas. Una cosa tan pequeña como una raya del espectro que se convierte en tres, podía de un golpe aclarar el micro y el macrocosmos.

En 1902 Zeeman compartió el premio Nobel de física con su profesor Lorentz.