lunes, 29 de junio de 2015

GUSTAV HERTZ


Nobel Física-1925




         Sobrino de Heinrich Hertz, Gustav Hertz obtuvo su doctorado en la Universidad de Berlín. Trabajó con Franck para establecer la naturaleza cuantificada de la estructura interna del átomo, compartiendo con él el premio Nobel de física de 1925.
         En 1928 fue nombrado profesor de física en la Escuela Técnica Berlín-Charlottenburg. Puesto que tenía ascendencia judía, se vio obligado a abandonar su puesto después del advenimiento de Hitler al poder en el año 1933.
         Se quedo en Alemania durante todo el transcurso de la Segunda Guerra Mundial e incluso sobrevivió. Fue capturado por las tropas soviéticas y desde 1945 trabajó en la Unión Soviética y en la Alemania Oriental.

         En 1955 fue nombrado profesor de física de la Universidad de Leipzig en Alemania Oriental.

viernes, 26 de junio de 2015

ERNEST RUTHERFORD


Nobel Química-1908




        El padre de Rutherford era carretero y granjero y Rutherford trabajaba con él en la granja. Demostró ser una gran promesa en el colegio y de adolescente ganó una beca para la Universidad de Nueva Zelanda, donde acabó en el cuarto puesto. (La curiosidad hace que nos preguntemos que pasaría con los tres que quedaron delante de él.) En la universidad se interesó por la física, desarrollando un detector magnético de ondas de radio. Estaba absolutamente desinteresado por las aplicaciones prácticas de sus descubrimientos, negándose incluso a declarar como testigo experto ante los tribunales en cierto caso relacionado con transmisiones de radio (esto le hubiera apartado y distraído de sus estudios y experimentos).
         En 1895 fue cuando llegó el momento clave de su vida, puesto que recibió una beca para la Universidad de Cambridge. Esto fue incluso mucho más que un golpe de suerte (para Rutherford y para el mundo entero), puesto que quedó solo en segundo lugar. Solo había una beca y el que obtuvo el primer puesto rechazó la beca por razones familiares. Además Cambridge acababa de instaurar una regla por la que empezaba a permitir el ingreso de estudiantes de otras universidades. Rutherford fue el primero en entrar bajo el nuevo reglamento académico. Se dice que recibió la noticia mientras cavaba patatas en la granja de su padre.
         En Cambridge trabajó con J.J. Thomson. Después de un corto periodo en la Universidad McGill en Montreal, Canadá, y de un viaje a Nueva Zelanda para casarse, volvió otra vez a Inglaterra.
         Pisándole los talones a Becquerel, Rutherford empezó a trabajar en el atrayente y nuevo campo de la radiactividad. Era uno de aquellos que, al igual que los Curie, había decidido que los rayos emitidos por las sustancias radiactivas eran rayos de clases diferentes. A los positivamente cargados los llamó rayos alfa y a los negativamente cargados rayos beta. Estos nombres se utilizan hoy todavía, con la excepción que a ambos se les conoce ahora como consistentes en partículas aceleradas, de modo que normalmente se habla de partículas alfa y partículas beta.
         Cuando en 1900 se descubrió que algunas de las radiaciones no eran afectadas por un campo magnético, Rutherford fue capaz de demostrar que eran ondas electromagnéticas y las llamó rayos gamma.
         En colaboración con Soddy en 1902 y posteriormente, Rutherford siguió el camino comenzado por Crookes, que había encontrado que el uranio formaba una sustancia diferente al emitir radiación. Sometiendo al uranio y al torio a manipulaciones químicas y siguiendo el curso de la radiactividad, Rutherford y Soddy demostraron que el uranio y el torio se descomponían en el curso de los procesos radiactivos en una serie de elementos intermedios. Boltwood estaba demostrando este mismo problema, a la vez, en Estados Unidos. Soddy llevaría su trabajo más adelante y llegaría a la noción de isótopo.
         Cada elemento intermedio diferente se descomponía de manera particular de modo que la mitad de cierta cantidad desaparecería en un periodo de tiempo fijo. Rutherford denominó a este tiempo fijo, vida media.
         Entre 1906 y 1909 Rutherford, junto con su colaborador Geiger, estudió intensivamente las partículas alfa y demostró de una manera bastante concluyente que la partícula individual era un átomo de helio sin electrones. Las partículas alfa eran como los rayos de carga positiva que habían sido descubiertos por Goldstein, y en 1914 Rutherford sugirió que los rayos de carga positiva más simples deberían ser aquellos obtenidos a partir del átomo de hidrógeno y que deberían ser las partículas, con carga positiva, fundamentales. Las llamó “protones”.
         A partir de entonces y durante de cerca de veinte años se creería que todos los átomos estaban formados por protones y electrones en igual número, hasta que Heisenberg modificó el concepto, sugiriendo el que sostenemos hoy en día. La carga eléctrica en un protón es positiva y en un electrón negativa, siendo las dos exactamente iguales en magnitud, de modo que eléctricamente hablando se neutralizan mutuamente. Sin embargo, la masa del protón es unas 1836 veces la masa del electrón.
         El interés de Rutherford por las partículas alfa le llevó a algo todavía más importante. En 1906, estando todavía en McGill, Montreal, empezó a estudiar cómo las partículas alfa eran dispersadas por delgadas láminas de metal. Continuó estos experimentos y en 1908, cuando había vuelto ya a Inglaterra y estaba trabajando en la Universidad de Manchester, “bombardeó”  una lámina de pan de oro de solo unas pocas milésimas de pulgada de espesor con partículas alfa. La mayor parte de las partículas alfa pasaron a través de la lámina, sin ser afectadas ni desviadas, grabándose en la placa fotográfica situada detrás. Sin embargo, había algunas muestras fotográficas que mostraban dispersiones incluso en ángulos muy grandes.
         Puesto que la lámina de pan de oro tenía unos dos mil átomos de grosor, y las partículas alfa pasaban a través de ella en su mayor parte, y sin ser desviadas, parecía que los átomos debían estar constituidos en su mayor parte de espacio vacío. Puesto que algunas partículas alfa eran desviadas fuertemente, incluso con desviaciones en ángulo recto y aún mayores, significaba que en alguna parte del átomo había una región donde se concentraba la masa positivamente cargada, capaz de repeler a las partículas alfa también positivamente cargadas (puesto que cargas del mismo signo se repelen). A partir de estos experimentos Rutherford elaboró su teoría sobre el átomo nuclear. Mantuvo que el átomo contenía un núcleo diminuto en su centro que estaba positivamente cargado y que contenía todos los protones de dicho átomo y por tanto su masa. En las regiones periféricas del átomo estarían los electrones cargados negativamente, muy ligeros, y que no se interpondrían como barrera detectable al paso de las partículas alfa.
         Esta noción del átomo, de manera básica, es la que se acepta hoy y la que reemplazó al concepto de las esferas lisas e indivisibles de Demócrito que dominaron el pensamiento atomístico durante veintitrés siglos.
         Por el desarrollo de la teoría de la desintegración radiactiva de los elementos, por determinar la naturaleza de las partículas alfa y por concebir el átomo nuclear, Rutherford fue agraciado con el premio Nobel de química de 1908. Fue también condecorado en 1914. No obstante, todavía quedaban por delante grandes realizaciones.
         Rutherford utilizó un contador de partículas para medir la cantidad de radiactividad producida. Contando los destellos en la pantalla de sulfuro de cinc (un destello para cada partícula subatómica que producía una colisión) él y Geiger llegaron a la conclusión de que un gramo de radio producía treinta y siete billones de partículas por segundo. A una sustancia que produzca este número de desintegraciones  es ahora llamado un curie de dicha sustancia, en honor a los Curie. Esto supone una gran cantidad de radiactividad, y suele ser más corriente trabajar con sustancias de unos seis órdenes de magnitud menores que esto, a lo que se le llama un microcurie. Sin embargo, no se dejó en el olvido al propio Rutherford, puesto que un rutherford de radiactividad representa la cantidad de material que produce un millón de emisiones por segundo.
         (Los destellos del tipo de los usados por Rutherford en su trabajo científico se pusieron al servicio de la industria en las décadas siguientes. El sulfuro de cinc, con trazas de radio, se uso en las esferas de los relojes para crear números luminosos que se vieran por la noche. Esto funcionó bien, excepto que las mujeres que pintaban los relojes absorbían trazas de radio y desarrollaban las enfermedades relacionadas con la radiactividad de manera seria y lentamente letal. La aplicación práctica de la radiactividad se suspendió y los peligros de ésta se pusieron de manifiesto claramente.)
         En 1917 Rutherford se puso a trabajar activamente en las medidas cuantitativas de la radiactividad. Permitió a partículas alfa producidas por una pequeña cantidad de material radiactivo que bombardearan a través de un cilindro dentro del cual había introducido ciertos gases. Cuando introdujo oxígeno, el número de destellos decaía puesto que el gas absorbía algunas de las partículas alfa antes de que pudieran llegar a la pantalla de sulfuro de cinc. Con hidrógeno en el cilindro se producían destellos particularmente luminosos. Esto era debido a que el núcleo del átomo de hidrógeno consiste en un solo protón que era empujado hacia delante por las partículas alfa. Cuando los protones chocaban con la pantalla se producían los destellos luminosos. Cuando se introdujo nitrógeno en el cilindro, a pesar de que los destellos producidos por las partículas alfa se redujeron en número, aparecían ocasionalmente destellos de los producidos cuando se utilizaba el hidrógeno. La única conclusión a la que se podía llegar era que las partículas alfa estaban desprendiendo protones de los núcleos de nitrógeno, de modo que los núcleos que quedaban pertenecían a átomos de oxígeno.
         Por tanto, Rutherford fue el primer hombre capaz de transformar un elemento en otro como resultado de las manipulaciones artificialmente inducidas en ellos. Había logrado el sueño de los alquimistas. Había también demostrado la primera <reacción nuclear> hecha por el hombre. Sin embargo, solo una partícula alfa entre trescientas mil interaccionaba con un núcleo, de modo que no era una forma de transmutación muy practica. Para el año 1924 había conseguido desprender protones de la mayoría de los elementos más ligeros.
         Rutherford aceptó un puesto de profesor de física en Cambridge en 1919 y fue presidente de la Royal Society desde 1925 a 1930. Recibió el título de barón de Rutherford de Nelson (por su ciudad natal) en 1931.
         Después de 1933 se convirtió en un antinazi furibundo, cooperando activamente en ayudar a los científicos judíos a escapar de Alemania. Sin embargo, puso el veto a Haber, Rutherfor pensaba que los trabajos de Haber sobre los gases aplicados a asuntos bélicos le colocaban fuera del gremio.
         Hacia el final de su vida expresó que tenía bastantes dudas en cuanto a la vasta energía del núcleo atómico, como había puesto de manifiesto la radiactividad, en cuanto a que pudiera ser controlada alguna vez por el hombre. En cuanto a esto Rutherford era enormemente conservador (igual que, pese a su amistad con Einstein, con respecto a su poca disposición a aceptar la teoría de la relatividad). Murió dos años antes de que Hahn descubriera la fisión del uranio, de modo que no pudo ser consciente de lo equivocado que estaba.


lunes, 22 de junio de 2015

JAMES FRANCK


Nobel Física-1925




         Franck estudió química en la Universidad de Heidelberg y posteriormente física en la Universidad de Berlín, donde obtuvo su doctorado en 1906. Durante la Primera Guerra Mundial luchó valientemente por Alemania, ganando la Cruz de Hierro.
         En 1920 fue nombrado profesor en la Universidad de Gotinga. Estando allí, él y Gustav Hertz realizaron el trabajo que les valió el premio Nobel de física del año 1925. Dicho trabajo consistía en el bombardeo de gases y vapores con electrones de diferente energía. Cuando la energía no era suficiente para permitir la absorción de un cuanto completo de energía, el electrón rebotaba elásticamente y no se producía la emisión de luz. Cuando la energía era suficiente, se absorbía un cuanto con la consiguiente emisión de luz.
         Estas investigaciones cuadraban perfectamente con la teoría cuántica de Planck y demostraba que la estructura interna del átomo estaba cuantificada. Al mismo tiempo la teoría atómica de Bohr era la única relacionada con la de Planck, de modo que los experimentos de Franck y Hertz se consideraron como apoyos de la primera, aunque evidentemente apoyaban igual a las teorías posteriores y mejor desarrolladas, como la del átomo cuantificado de Schrödinger.
         En 1933 Franck abandonó su puesto en la universidad como protesta contra la política del nuevo gobierno nazi y en 1935 se vio obligado a huir a causa del antisemitismo de Hitler, yéndose a Estados Unidos, donde enseñó primero en la Universidad Johns Hopkins y después en la de Chicago. Se hizo ciudadano americano y trabajó en el proyecto de la bomba atómica durante la Segunda Guerra Mundial. Se opuso tenazmente al lanzamiento de la bomba atómica contra Japón, apoyando una manifestación ante las entonces llamadas Naciones Unidas con el propósito de que esto pudiera producir la prohibición de la bomba en lugar de su utilización. En una petición al Secretario de Guerra en 1945, Franck y otros anunciaron con precisión las consecuencias nucleares que seguirían a una negativa a prohibir la bomba. La petición fue ignorada.
         Después de la guerra Franck rescató su medalla del premio Nobel que, al igual que Bohr, había disuelto para poderla transportar a salvo fuera de Alemania.
         Franck realizaba viajes anualmente a Gotinga durante sus últimos años y fue durante uno de éstos cuando murió.


viernes, 19 de junio de 2015

FRED HOYLE





         Hoyle fue profesor de astronomía en la Universidad de Cambridge aceptando la teoría de la creación continua de Gold, exponiéndola en una serie de libros para profanos. (Con respecto a esto, es un sucesor valioso de aquellos otros escritores astrónomos como Jeans y Eddington. De hecho, Hoyle ha llegado incluso más lejos y es, quizá, el más eminente de los científicos contemporáneos que ha escrito sobre ciencia-ficción bajo su propio nombre.)
         Hoyle describió un esquema de reacciones nucleares producidas dentro de las estrellas que sobrepasaba con mucho el mecanismo hidrógeno-helio elaborado por Bathe. Hoyle sugiere que el propio núcleo de helio, una vez que alcanza una temperatura lo suficientemente alta, se <quema> todavía más para producir núcleos de carbono y oxígeno. Sigue <quemandose>  y produce magnesio, azufre y otros elementos, hasta el hierro, que es el límite, puesto que en sus átomos la energía contenida es mínima, de modo que no puede tomar parte en reacciones nucleares productoras de energía.
         Siguiendo el razonamiento e ideas de Hoyle, se llega a un punto donde la gravitación ya no aparece contrarrestada por la presión de radiación y la estrella se contrae violentamente en cuestión de minutos para llegar al estado de enana blanca.
         Los elementos más bajos que permanecen en las capas más externas de la estrella se <inflaman> para producir una explosión que da lugar a una supernova (en el caso de que la masa de la estrella sea lo suficientemente grande) y la energía desprendida da lugar a los átomos pesados situados por encima del hierro. A partir del gas esparcido a lo largo del espacio por las supernovas se forma una segunda generación de estrellas (por atracción gravitatoria) ricas en dichos átomos pesados.
         En 1946 Hoyle sugirió que el Sol era en su origen una estrella doble y que su compañera había reventado, originando los planetas y dejando a estos más ricos en elementos pesados de lo que lo es el Sol mismo.


lunes, 15 de junio de 2015

EDUARD BUCHNER


Nobel Química-1907




         Eduard Buchner tuvo mucha suerte con que su hermano Hans le llevase diez años. Fue éste el que le inculcó el interés por la química y el que le guió en las primeras etapas de su educación. Eduard estudió química, tuvo de profesores entre otros a Baeyer y Nägeli, obtuvo su doctorado en 1888 y continuó en la universidad como ayudante de Baeyer hasta 1893, que le hicieron profesor de química en la Universidad de Kiel.
         Por su hermano, que era bacteriólogo, se interesó en el problema de la fermentación, que era el proceso biológico más antiguo y a la vez, el más moderno. Se remontaba a la prehistoria, prácticamente, en lo relacionado a la fermentación del jugo de la uva para la formación del vino, y a la fermentación de la levadura para hacer el pan. Por otra parte, no fue hasta la época de Payen y Schwann un poco más de medio siglo antes, cuando los químicos pudieron conseguir muestras de fermentación, sustancias químicas que realizaban las transformaciones de la materia orgánica.
         Había una duda acerca del papel que desempeñaba la vida en la fermentación y viceversa.
         Los vitalistas habían creído siempre que la vida obedecía a una serie de leyes peculiares y que las generalizaciones que se deducían, en el laboratorio, del estudio de los objetos inanimados no tenían que aplicarse a los organismos vivos. Esta posición sufrió un duro golpe cuando se sintetizó materia orgánica a partir de la inorgánica, efectuada por Wöhler en 1828, y por la síntesis de compuestos orgánicos que no se encuentran en la naturaleza, realizada por Perkin y los que le siguieron.
         Los vitalistas se replegaron a la fermentación. Mientras que para preparar sustancias orgánicas en el laboratorio se necesitaban métodos muy energéticos (temperaturas altas, disolventes muy activos, etc.), el tejido vivo solo los empleaba muy suaves (temperatura del cuerpo, una solución acuosa ni ácida ni alcalina, etc.). Parecía que esta diferencia provenía en que los tejidos vivos utilizaban como catalizadores a los fermentos.
         Es cierto que Schwann y otros habían aislado fermentos y probado que podían reaccionar en los tubos de ensayo como productos químicos ordinarios. Los vitalistas argüían a esto que ésos eran fermentos implicados en el proceso de la digestión, que tenía lugar en el tubo digestivo y no en el interior de las células. Y en cuanto a los procesos químicos que tenían lugar en el interior de la célula, tal como la conversión del azúcar en alcohol, eran inseparables de la vida, que no podían realizarse con sustancias inanimadas. Kühne sugirió que se le diera el nombre de enzimas a los fermentos del exterior de la célula.
         Buchner se preguntaba si no se podría explicar experimentalmente que la fermentación alcohólica era inseparable de la vida y probar ese punto de vista. Su intención era triturar con arena las células de los fermentos, hasta que no quedase ninguna viva y demostrar que la transformación de azúcar en alcohol se detenía. Sus superiores no vieron con agrado esta clase de experimentos y así se lo notificaron, pero Buchner siguió adelante.
         En 1896 obtuvo jugo de la fermentación sin células vivas y lo filtró. Buscó un método de aislarlo de la contaminación bacteriana. Le añadió una solución concentrada de azúcar (cuando se preparaban conservas de frutas, era la concentración del azúcar la que las mantenía libres de bacterias) y comprobó que en poco tiempo se formaban burbujas de anhídrido carbónico. El jugo con las células muertas hacía fermentar el azúcar y producía anhídrido carbónico y alcohol, exactamente como hubieran hecho las células intactas.
         La fermentación intercelular y la vida no eran inseparables. Buchner había demostrado lo contrario de lo que intentaba y buscaba. La última plaza fuerte de los vitalistas se derrumbaba. Los procesos químicos en el interior de la célula se efectuaban sin fuerza vital, por fermentos que no se diferenciaban, ni actuaban de manera distinta, de los que actuaban en las demás actividades químicas. Por tanto, los fermentos de todas las clases recibieron el nombre de enzimas, dado por Kühne.
         Rubner y otros atacaron la demostración de Buchner, que mantuvo su posición hasta que prevaleció por completo.
         Por estos trabajos, Buchner, fue recompensado con el premio Nobel de química de 1907.
         Buchner murió en las trincheras en la Primera Guerra Mundial. Era comandante del ejército alemán y cayó en un combate en el frente de Rumania. Fue, quizá, el científico más prominente que se malgasto de esta manera, como Moseley lo fue del lado de los aliados. Años más tarde, aprendiendo solo en parte de los errores y atrocidades cometidas, en la Segunda Guerra Mundial, las grandes potencias guardaron con más cuidado a sus científicos, así como un trato muy benigno a los “enemigos” capturados o liberados.


viernes, 12 de junio de 2015

ROBERT OPPENHEIMER





         Oppenheimer nació en una familia rica y culta y desde muy temprana edad demostró tener una inteligencia precoz. Estudió en la Ethical Cultura School en Nueva York y se graduó a la cabeza de su clase. En 1925 entró en la Universidad de Harvard, donde estudió con Bridgman, graduándose en tres años con notas sobresalientes. Realizó trabajos de en Inglaterra, donde conoció a Thomson, a Rutherford y a Born, y obtuvo su doctorado en la Universidad de Gotinga, donde conoció a Von Neumann, en 1927. En 1928 entró a formar parte del profesorado del California Institute of Technology.
         En 1935 Oppenheimer explicó como un deuterón acelerado (el núcleo de un átomo de hidrógeno pesado que consiste en un protón y un neutrón en estrecha asociación) se descompone al acercarse a un núcleo atómico cargado, lógicamente, positivamente. El protón, que contiene el deuterón, al estar cargado positivamente es repelido por el núcleo y se desvía, mientras que el neutrón, que es la otra parte del deuterón, continúa su camino gracias a su falta de carga. De este modo el bombardeo con deuterones de núcleos atómicos se podía asemejar al bombardeo con neutrones, con la sutil y gran diferencia, que los deuterones al poseer carga eléctrica se pueden acelerar hasta conseguir grandes energías mediante campos eléctricos, así como controlar la dirección de los haces, mientras que con los neutrones aislados no se podían conseguir altas energías.
         En 1943 Oppenheimer fue encargado de la dirección de los laboratorios de Los Alamos, Nuevo Méjico, donde se diseñó y se construyo la primera bomba atómica, y cerca de donde se lanzó. Desde 1947 a 1953 fue jefe del Comité General asesor de la Atomic Energy Commission, y desde 1947 estuvo en el Institute of Advanced Studies de la Universidad de Pricenton.
         Después de la Segunda Guerra Mundial, Oppenheimer luchó ardientemente a favor del control internacional de la bomba A, y de hecho, estaba poco dispuesto a hacer progresar los horrores todavía mayores de la bomba de hidrógeno (a pesar, y a lo mejor debido a ello, de que había aprobado el lanzamiento de la bomba de fisión sobre el Japón). Su opinión no se tuvo en cuenta, incluso fue rechazada, por el presidente Truman en 1949.
         En 1954, en la inquietud de aquel periodo de la historia americana marcado por la influencia del senador McCarty, Oppenheimer fue calificado de “ciudadano leal, pero no una persona de fiar en caso de riesgo” por la Atomic Energy Commission. El testimonio de Teller, que se había puesto ardientemente a favor del desarrollo de la bomba H, parece que fue el factor crucial y decisivo que motivó que Oppenheimer fuera acusado y como consecuencia de ello fuera apartado y se le negara cualquier acceso a información clasificada.

         La Atomic Energy Commission desarrolló una actitud totalmente hipócrita concediéndole  el premio Fermi en 1963 por su contribución en la investigación nuclear. Así mismo el caso de Oppenheimer es uno de los exponentes de lo que en diversos momentos de la historia se ha dado en llamar “la politización de los Nobel” y que en este caso se utilizara para que no se le concediera.

lunes, 8 de junio de 2015

KARL MANME GEORG SIEGBAHN


Nobel Física-1924


         En 1914 Siegbahn volvió su interés y atención hacia lo rayos X. Barkla y Moseley se habían visto obligados a trabajar tenazmente con los rayos X producidos por los distintos elementos. Siegbahn desarrolló técnicas perfeccionadas mediante las cuales las longitudes de onda de los rayos X producidos se podían determinar de manera muy precisa. De esta forma, descubrió grupos de rayos X menos penetrantes  y de longitud de onda más larga que los rayos X característicos estudiados por Moseley. Pronto produjo verdaderos espectros de rayos X para cada uno de los elementos. A partir de estos grupos diferentes de rayos X era posible apoyar fuertemente la idea de Bohr y de otros de que los electrones estaban colocados en <capas> en los distintos átomos.
         Las diferentes bandas, grupos, de rayos X se nombraron con las letras K, L, M, N, O, P, y Q  de manera creciente en cuanto a las longitudes de onda y las capas de electrones de nombraron de forma similar de manera creciente en cuanto a su distancia al núcleo atómico.
         En 1924 Siegbahn, inmediatamente después de haber entrado como profesor de la Universidad de Uppsala, fue capaz de producir la refracción de rayos X con un prisma, demostrando otra relación de esta forma de radiación con la luz. En aquel mismo año de 1924, Siegbahn recibió el premio Nobel de física por su desarrollo de la espectroscopia de rayos X.

         Siegbahn fue nombrado director del Instituto de Física Experimental de la Real Academia Sueca de Ciencias en Estocolmo.

viernes, 5 de junio de 2015

GEORGE GAMOW




         Gamow estudió en la Universidad de Leningrado y obtuvo allí su doctorado en 1928. A partir de entonces trabajo en diversas universidades de Europa occidental, acabando en los Estados Unidos en 1934. Hizo de este país su hogar permanente, enseñando en la Universidad George Washington hasta 1956, cuando entró a formar parte del claustro de profesores en la Universidad de Colorado.

         Los trabajos de Gamow reúnen los descubrimientos de Bethe y Lemaître. Desarrollando las consecuencias de las reacciones nucleares que postuló Bethe como productoras de la potencia de las estrellas y como fuente de energía radiante, Gamow demostró que al consumirse el hidrógeno de una estrella (su combustible básico) la estrella se calentaba. Por primera vez se contravino la idea general de que el Sol estaba enfriándose lentamente, sino que, por el contrario, se estaba calentando lentamente, de modo que la vida en la Tierra desaparecería algún día no porque se congelara sino por calentamiento excesivo. Esta idea marcó el principio de una nueva comprensión de la evolución estelar.        De nuevo Gamow desarrolló un método, en el cual la explosión de lo que Lamaître denominó <huevo cósmico>, conduciría a la formación de distintos elementos en el universo en muy poco tiempo, aunque esta idea no era en absoluto la única teoría del mecanismo exacto de la creación de los elementos. Gamow es quizá el defensor más acérrimo de la teoría de la creación de Lamaître o del <gran estallido>, como se la conocía comúnmente, debido en parte a la labor, formidable, de divulgación por parte de Gamow, al igual que su gran antagonista Hoyle. Al final de los años cincuenta Gamow lanzó una sugerencia en un campo completamente diferente, el de la bioquímica. Se trataba de que los ácidos nucleicos actuaban según un <código genético> para la síntesis de las enzimas (siguiendo el camino trazado por Beadle). Gamow fue el primero en mantener que el código genético estaba compuesto por tripletas de nucleótidos. Aunque en parte equivocado el concepto se probo como cierto en 1961.

lunes, 1 de junio de 2015

FERDINAND FRÉDÉRIC HENRI MOISSAN


Nobel Química-1906




         Los primeros estudios de Moissan estuvieron importunados por la pobreza y a la edad de dieciocho años era aprendiz de boticario. Su interés en la química era lo bastante grande como para que dos años más tarde dejara su empleo y se dedicase, con gran trabajo, a conseguir una instrucción y educación que creía necesitar. En 1879 obtuvo el grado de farmacéutico profesional y en 1882 se casó con una joven encantadora, que además, la buena suerte le sonrió, tenía un padre generoso (también farmacéutico), que se prestó de buen grado a mantener a Moissan mientras que él se dedicaba a la química.
         El profesor de química de Moissan en la década de 1870, se había interesado en intentar aislar el elemento flúor. Desde tiempo de Davy, los químicos se daban cuenta de que existía este elemento que debía ser parecido en sus propiedades al cloro, pero aún más activo. Numerosos químicos habían tratado de aislar el gas, el mismo Davy lo había intentado, lo mismo que Gay-Lussac y Thénard. Todos habían fracasado y la mayor parte de ellos, incluyendo a Davy, en algún momento habían sufrido algún tipo de envenenamiento del flúor o alguno de sus compuestos, incluso algún químico llegó a morir por estas causas. Lo malo era que, aunque se pudiese separar de sus compuestos, el gas flúor se volvía a combinar inmediatamente con cualquier sustancia que encontrara a su alrededor.
         Moissan decidió emprender esta tarea tan difícil, utilizó platino para sus aparatos, uno de los pocos materiales que parecía ser relativamente inmune al ataque del flúor. Lo intentó con infinidad de técnicas distintas, el 26 de junio de 1886 pasó una corriente a través de una solución de fluoruro potásico en ácido fluorhídrico contenida en su equipo de platino. Enfrió la solución a -50ºC para intentar reducir la actividad del flúor. Aisló un gas amarillo pálido en los alrededores del platino que atacaba furiosamente a todo menos al propio platino. Por fin, este gas era el tan buscado flúor, el más activo de todos los elementos.
         Poco después de este descubrimiento espectacular nombraron a Moissan profesor en la Escuela de farmacia y en 1900 en la Universidad de París. Sin embargo, su gran recompensa le llego unos años más tarde,  por sus trabajos para aislar el flúor tuvo el honor de recibir en 1906 el premio Nobel de química. Lo ganó por un solo voto de diferencia con Mendeleiev, que en principio tenía más merecimientos para recibirlo.
         El descubrimiento del flúor y el invento de un horno eléctrico, por medio del cual podían prepararse muchos elemento con unas purezas sin precedentes, fueron sus proezas más espectaculares y por las es más conocido.
         Se interesó en preparar carbono en su forma más hermosa y valiosa, el diamante. Al principio trató de obtener los diamantes de compuestos de carbono y su querido flúor. Cuando confirmó que no iba por buen camino, prosiguió con una serie de experimentos larguísimos y relativamente desagradables, en los cuales trató de obtener los diamantes por medio del sometimiento del carbono a grandes presiones. Ahora se sabe que con las presiones y temperaturas que tenía a su alcance era imposible que obtuviera diamantes. Esta hazaña no se produjo hasta medio siglo más tarde, fue Bridgman con su equipo quien pudo llegar a niveles impensables, en aquella época, de presión.
         En 1893 le pareció a Moissan que había acertado. Anunció la obtención de pequeños diamantes impuros y exhibió una pieza de diamante incoloro de más de medio milímetro de longitud. Hoy en día, se cree que uno de los ayudantes de Moissan, como broma o para acabar con aquella serie de miserables experimentos (y posteriormente no tuvo fuerzas para confesarlo), había introducido el diamante en el material con el que se trabajaba. Otros de los que intentaron la fabricación de diamantes por aquella época fueron Crookes y Parsons.