martes, 11 de julio de 2017

MARTIN LOPEZ CORREDOIRA

Martín López Corredoira
Corría el año 1970, cuando vino al mundo este gallego, en el comienzo de una década de profundos cambios en la sociedad española. A nivel astronómico, o más bien espacial, hacía un año y medio que el hombre había pisado la Luna.

Vivió de lleno el avance de la computación y la informática. Hay que mencionar que a mediados de los ochenta era muy raro que algún alumno dispusiera de ordenador y en caso de tenerlo estos eran muy, pero que muy básicos. Hacia 1988, por ejemplo, en la Universidad Autónoma de Madrid, Facultad de Ciencias, había sobre media docena de ordenadores a disposición del alumnado con impresoras matriciales (había un ploter), y solamente uno era algo más potente y tenía disco duro, la utilidad fundamental, en aquella época, era para sacar las gráficas de las prácticas de laboratorio (Lotus 1 2 3) y trastear algo con programación (se utilizaba el MS-dos).

En aquellos años, exactamente en 1993, fue cuando Martín se licenció en Ciencias Físicas en la Universidad Complutense de Madrid (una de las pocas universidades españolas, en aquellos años, en las que se estudiaba astrofísica) y posteriormente obtuvo el doctorado, en 1997, en la Universidad de la Laguna, Tenerife.

A nivel profesional, ha trabajado como investigador astrofísico en diversas áreas, centrándose en la estructura, morfología y dinámica de la Vía Láctea y de otras galaxias y en tests observacionales de las distintas cosmologías.

Sus diversos trabajos han discurrido en centros como el LAEFF-INTA, el Instituto Astrofísico de Canarias, el Instituto Astronómico de Basilea.


Ha publicado multitud de artículos en revistas científicas acreditadas y participado en un buen número de congresos sobre astronomía, física y filosofía.

En el año 2003  se doctoró en filosofía por la Universidad de Sevilla, siendo muy fructífera su creación literaria en esta área. Resaltando sus análisis sobre la ciencia, o la investigación científica en nuestros días, la especialización, etc.

He aquí uno de sus últimos títulos publicados:


Resaltar sus propias palabras, como pensamiento que el creador de este blog suscribe completamente:

Mi carrera profesional no se culminará con ningún descubrimiento, pues aparte de ser mi profesión es también mi vocación.




ACLARACION
a la polémica sobre "Voluntad"


- Para mí, el más sagrado de los derechos de nuestra sociedad es el de libertad de expresión. Intentar imponer una ideología única en un instituto de investigación (en este caso el feminismo y la ideología de género) es equivalente a crear en institutos científicos una comisión "católica" en los tiempos de Franco, o una comisión "comunista" en la antigua URSS. El pluralismo es un gran valor, y el permitir la diversidad de opiniones debiera ser un principio. Y para preservar ese respeto plural, es necesario no coaccionar a nadie por sus ideas con amenazas. De seguir esto así, el próximo paso puede ser que el Santo Oficio acceda al domicilio particular de cada individuo para chequear si tiene alguno de los libros considerados por las feministas como herejes de sus credos: Rousseau, Schopenhauer, Nietzsche, Freud,... Muy inseguros deben de estar los defensores de la ideología de género si para defender sus ideas necesitan censurar las de sus opositores. ¿Tengo que dar cuenta de los libros que leo o escribo fuera del IAC? Soy un trabajador del IAC, como quien es un trabajador de una panadería, sí, es mi oficio, pero eso no me vincula a credos políticos oficiales de una institución (no obstante, sí comparto la idea de que no se debe discriminar a nadie por su sexo, raza; hay que defender que todo buen/a científico/a pueda acceder a un puesto de investigador/a), y, por supuesto, sobra decir, la institución no se vincula con mis opiniones al margen de mis investigaciones astrofísicas.

- Se han tergiversado algunos textos citados míos y se han sesgado los mensajes del polémico capítulo. Cierto que hablo mal de las mujeres en general, pero tampoco hablo mucho mejor de los hombres, soy bastante pesimista con respecto al género humano en general; sin embargo, la feminista agitadora de masas que promulgó la protesta en Twitter escogió sólo los fragmentos que van en una dirección. En varios lugares del capítulo se menciona que se habla de la mujer "ordinaria", vulgar, no de las mujeres extraordinarias, que las hay, no hablo de "todas las mujeres". Ejemplo de esa tergiversación/manipulación de textos es el titular de un artículo de prensa que pone en mi boca la frase "Las mujeres son unas putas". El párrafo completo que habla de ese tema es realmente: "Se dice a veces que todas las mujeres son unas putas, lo cual me parece algo exagerado y demasiado despectivo, pero que encierra cierta verdad de fondo. No es cierto que lo sean todas o la mayoría de ellas, y tampoco me parece adecuado el calificativo de puta, como expresión vulgar de prostituta pues, rigurosamente hablando, tal término debe referirse exclusivamente a la profesión de ofrecer unos servicios sexuales a cambio del pago inmediato por los mismos. La verdad que subyace es que, entre los atractivos que muchas mujeres encuentran en las relaciones amorosas, está el del beneficio o la ventaja que ello les pueda conferir en el mundo real. Tras el idealismo aparente, se encierra con frecuencia mucho pragmatismo." Como se ve, algo muy distinto que un simple decir "las mujeres son unas putas".
Otro ejemplo de mala interpretación o descontextualización es decir que yo he escrito algo sobre mis compañeras investigadoras del IAC. En ningún momento he mencionado a mis compañeras de este instituto, eso es falso, y la relación de las mujeres con la ciencia se hace en el contexto de mi observación sobre el número nulo o muy escaso de investigadoras en áreas de alto riesgo y especulación como la creación de ideas alternativas en cosmología: en verdad, no he conocido ninguna mujer con una teoría cosmológica completa propia y sí he conocido decenas o centenares de hombres, profesionales o amateurs, con sus propios modelos alternativos. Mi conclusión es que las mujeres (en general; alguna excepción habrá, aunque yo no conozco ninguna) son más prudentes, menos descerebradas a la hora de escoger sus temas de investigación. No obstante, son observaciones que pueden estar sesgadas por mi parte y quizá alguien pueda mostrarme estadísticas que muestren lo contrario.

- Estoy encantado con que alguien me diga que no está de acuerdo conmigo y me dé, si quiere, algunos argumentos para su defender su punto de vista. Lo que no comparto sin embargo es la pasión por el insulto personal. Y tampoco me quedo satisfecho con que alguien ponga etiquetas (misógino, machista) sin más; eso no es argumentar. Llamar a alguien rojo o facha o similar tampoco aporta nada positivo. Prefiero los argumentos y las explicaciones. Por otra parte, me da la impresión de que quienes han puesto el grito en el cielo sobre el capítulo 5 de mi libro "Voluntad" no se lo han leído, y creo que no se puede opinar sobre un texto simplemente con unos fragmentos mal citados o sesgados leídos a través de Twitter. Tiene sus cosas buenas que haya redes sociales y que la gente se exprese por Internet: desde que existen esas tecnologías hay muchas menos pintadas en las puertas de los baños; pero no me parece el foro adecuado.
¿Que a alguien no le gustan mis ideas? Me parece muy bien, critíquelas o ignórelas. ¿Que se sienten ofendidos? ¿Que le parece que cometo un delito de odio contra un sector de la humanidad? Tienen la piel muy fina algunos... Si hubiéramos de hacer lo mismo cada vez que en alguien del lobby feminista predica sobre lo violento del género masculino... Pero el mundo es el que es desde hace siglos o milenios, y hay lo que hay: unos lo ven con más bondad y optimismo, y otros ven un mundo lleno de granujas y de arpías, es cuestión de perspectivas. No hay un género femenino ideal y un género masculino cargado de defectos, como algunos tratan de pintar. Como dijera Pío Baroja (a quien alguien ha puesto en la lista negra de machistas también): "Sí; las mujeres que en general hablan mal de sus amigas, como los hombres que también hablan mal de sus amigos, cuando se refieren al sexo entero, poetizan. Los sentimientos de la mujer..., el alma de la mujer..., la sensibilidad de la mujer... ¿Y qué opinión tiene usted de Fulana? Es una víbora. ¿Y de la Zutana? Es una envidiosa. ¿Y de la Perengana? Es una chismosa. Luego es muy extraño ver cómo de la suma de la envidiosa, de la tonta, de la vanidosa y de la chismosa se forma un ser ideal. Los hombres tenemos mala idea de los demás, en detalle y en conjunto. Somos animales más lógicos."

Martín López Corredoira


http://www.iac.es/galeria/martinlc/

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