lunes, 5 de febrero de 2018

JOHN BARDEEN

Nobel Física-1956


         Bardeen se graduó en la Universidad de Wisconsin en 1928 y obtuvo su doctorado, bajo la supervisión de Wigner, en la Universidad de Princeton en 1936.
         Enseñó en la Universidad de Minnesota durante algunos años y posteriormente entró en los laboratorios de la Bell Telephone en 1945.
         Compartió con Shockley y Brattain la gloria del descubrimiento del transistor y, por ello, el premio Nobel de Física de 1956.
         Desde 1951 fue profesor de física en la Universidad de Illinois, donde estuvo trabajando en superconductividad.

lunes, 1 de enero de 2018

OTTO LILIENTHAL





         Como muchos hombres de su época, Lilienthal soñaba con volar. Se concentró en imitar el vuelo de los pájaros, pero solo en los momentos de planeo, sin intentar sacudir las alas (una trampa para muchos anteriores inventores). En 1877 construyó su primer invento, con alas arqueadas como un pájaro, que probó que eran mejores que planas (los modernos aeroplanos, aviones, tienen todavía las alas curvas, pero no exactamente al estilo de los pájaros). En 1891 se lanzó él mismo en su primer planeo.

         El planeo, o el intento de hacerlo, se convirtió en la más importante y atrevida actividad, en el final del siglo XIX, como el ascender en globo lo había sido justamente un siglo antes, pero nadie sobrepasaba a Lilienthal en esta disciplina.
       
         Se lanzó al aire con éxito más de dos mil veces. Pero en 1896 se lanzó una vez sin éxito, cuando ensayaba un modelo con timón, murió a consecuencia de las heridas recibidas en la caída.

      No tuvo la oportunidad de observar, como siete años más tarde los hermanos Wrihgt no solo planeaban con entusiasmo sino que volaban. Demostraban que al montar un motor en un planeador podía convertirse en un aeroplano.



lunes, 4 de diciembre de 2017

WALTHER WILHELM GEORG BOTHE

Nobel Física-1954


         Bothe estudió en la Universidad de Berlín, siendo alumno de Planck. Después de su graduación fue profesor de dicha universidad y posteriormente en Giessen y Heidelberg. En 1934 fue nombrado director del Instituto de Investigación Médica Max Planck.
         En 1929 inventó un método de estudiar los rayos cósmicos mediante la colocación de dos contadores Geiger, uno encima del otro y mediante la producción de un circuito que registraría un suceso solo si ambos contadores lo registraban simultáneamente. Este fenómeno ocurría únicamente si una partícula de un rayo cósmico, que incidiera de abajo arriba, chocara verticalmente a través de ambos contadores. Otras partículas llegarían de otras direcciones y pasarían a través de uno de los contadores, pero no del otro, o bien incluso llegando en la dirección correcta serían lo suficientemente poco energéticas como para atravesar ambos contadores.
         Dicho <registro de coincidencia> resultó ser muy útil para la medida de pequeños intervalos de tiempo. Dichos intervalos, de una billonésima parte de segundo e incluso menores, eran, sin embargo, todavía demasiado largos y permitían que ocurrieran demasiadas cosas a escala subatómica sin ser detectadas.
         Por el descubrimiento de este método del registro de coincidencia y por las investigaciones llevadas a cabo en consecuencia, Bothe recibió y compartió junto con Born, el premio Nobel de física de 1954.
         Incluso un científico con éxito no siempre acierta. En 1930 Bothe puntualizó que el berilio expuesto al bombardeo con partículas alfa emitía extrañas radiaciones. Sin embargo, no interpretó adecuadamente el significado de sus resultados, igual que tampoco lo hicieron los Joliot-Curie, que repitieron el experimento. Fue Chadwick el que tuvo el honor de descubrir el neutrón.
         En 1944 Bothe construyó el primer ciclotrón en Alemania, instrumento inventado por Lawrence una década antes.

lunes, 6 de noviembre de 2017

SAMUEL PIERPONT LANGLEY





        Langley fue ingeniero y arquitecto e hizo muchos de sus estudios solo, pero a pesar de eso fue lo bastante competente en astronomía para ser ayudante en la Universidad de Harvard, y más tarde profesor de esa materia en diversos centros. En 1881 inventó el bolómetro, instrumento para determinar con exactitud cantidades pequeñísimas de calor, por la medida de la corriente eléctrica que origina ese calor en un alambre de platino ennegrecido. Usó el instrumento para hacer medidas muy cuidadosas de las radiaciones solares en el espectro visible y en el infrarrojo durante una expedición al monte Whitney, en California.
         En 1887, nombraron a Langley, secretario de la Institución Smithsonian y desde entonces experimentó la angustia de contemplar, uno tras otro, sus fracasos en la invención de un aeroplano (al igual que les ocurrió a Fitch con el barco a vapor y a Trevithick con la locomotora).
         Langley utilizó principios aerodinámicos, en donde señaló como el aire podía soportar un peso con alas finas y de determinadas formas. Su trabajo era bueno, pero en la práctica, por los materiales utilizados o por los motores, sus diseños no llegaron a tener ningún éxito, no levantaron el vuelo. Gastó 50.000 dólares (del gobierno) entre 1897 y 1903 en tres ensayos, y no pudo conseguir más. Después del último fracaso, el New York Times publicó un artículo muy severo castigando lo que consideraba un disparatado derroche de los fondos públicos por parte de Langley en una ilusión inútil y vanidosa. Predijeron que el hombre, o cualquier maquina fabricada por él, no podría volar hasta transcurridos al menos mil años.
         Nueve días después de la publicación del artículo, los mil años se esfumaron de pronto y los hermanos Wright siguiendo las huellas de Lilienthal realizaron el primer vuelo con éxito de un aeroplano.

domingo, 1 de octubre de 2017

RICHARD ADOLF ZSIGMONDY

Nobel Química-1925




         Zsigmondy era hijo de un médico, hizo su doctorado en química orgánica en la Universidad de Munich en 1890. En los años posteriores a su doctorado, cuando trabajaba con Kundt se interesó en los colores que producían las soluciones de oro al aplicarlas en porcelanas. Por esto se interesó en la química coloidal, ciencia que había fundado Graham una antes.
         Desde 1897 a 1900 estuvo empleado en una vidriera de Jena, en donde se interesó particularmente en el oro coloidal (oro que se escinde en partículas tan finas que no se sedimentan, sino que quedan en suspensión en el agua o en otro disolvente, y forman líquidos de un rojo intenso o púrpura). Fabricó varios tipos de vasos de colores y una variedad blanca que se llamó vidrio lechoso, que se hizo muy popular.
         El inconveniente de la química coloidal es que sus partículas son tan pequeñas que no se pueden ver con un microscopio ordinario. Mejorar el modelo era inútil, ya que el impedimento residía en la propia naturaleza de la luz. Objetos más pequeños que las longitudes de onda de la luz visible (en donde están incluidas las partículas coloidales) no pueden distinguirse, por muy perfectas que sean las lentes del microscopio.
         Pero estas partículas son lo suficientemente grandes para producir el efecto Tyndall, es decir, dispersan la luz. Se le ocurrió a Zsigmondy que se podría sacar ventaja a esto. Si se hacía pasar la luz a través de una solución coloidal y si se colocaba un microscopio bajo un ángulo conveniente al rayo de luz, solo la luz dispersa podría entrar en el microscopio. Aunque las partículas coloidales no se pudieran ver con detalle, al menos se distinguían como puntos de luz, que podrían contarse y estudiar su movimiento, por el cual se podría deducir el tamaño y algo de su forma.
         En esa época la mayor parte de los químicos no estaban de acuerdo con la teoría de Zsigmondy acerca de la estructura coloidal. Este creía que un ultramicroscopio probaría su punto de vista, por eso en 1900 dejó su puesto en la cristalería y se unió a un físico para fabricar ese aparato. En 1902 lo habían terminado, y al probarlo con unas soluciones coloidales de oro se probó inmediatamente que el equivocado era él. Había demostrado categóricamente que las ideas y teorías de sus adversarios eran las que estaban en lo cierto.
         En 1908 le nombraron profesor de la Universidad de Gotinga, en donde formó un centro excelente de investigación coloidal.
         En reconocimiento de su inmensa labor en el campo coloidal, Zsigmondy recibió el premio Nobel de química en 1925.
         El ultramicroscopio de Zsigmondy tuvo gran importancia durante unos cuantos años, pero en muchos campos en los cuales se requería un aumento considerable hubo un predilección hacia el microscopio electrónico inventado por Zworykin una generación más tarde.

lunes, 4 de septiembre de 2017

MAX BORN

Nobel Física-1954




        Born, al igual que Schrödinger y Dirac, dedicó su obra principal a forjar las bases matemáticas de la mecánica cuántica.
         Born dio una interpretación probabilista al electrón-onda: el aumento y la disminución de las ondas se podía tomar de modo que indicaran el aumento y disminución de la probabilidad de que el electrón se comportara como si existiera en puntos específicos del paquete de ondas.

Solvay 1927

Al igual que Schrödinger, Born se marchó de Alemania en cuanto Hitler subió al poder, yéndose a Cambridge (Inglaterra) en 1933. Allí fue profesor de física matemática en la Universidad de Edimburgo en 1936, convirtiéndose en ciudadano británico en 1939.
Después de su retiro en 1953 volvió a Alemania y en 1954 fue recompensado con el premio Nobel de física por sus trabajos sobre mecánica cuántica, compartiéndolo con Bothe.
En el caso de Born, al igual que Bohr, quedará para la historia su amistad, discusiones y correo con el “gran genio” que no aceptaba las “explicaciones y consecuencias cuánticas”, con Albert Einstein.

  



lunes, 7 de agosto de 2017

SIMON NEWCOMB




       Newcomb fue a los Estados Unidos en 1853 y se graduó en la Universidad de Harvard en 1858. Se incorporó a la marina y fue profesor de matemáticas en 1861 en el Observatorio Naval. Llegó a alcanzar el grado de contralmirante.
         En 1860 hizo su primera contribución en astronomía con un escrito que atacaba la hipótesis de que la materia de la zona de asteroides procedía de la descomposición de un planeta que alguna vez hubiera girado en una órbita entre las de Marte y Júpiter, como había mantenido Olbers hacía ya más de medio siglo (sin embargo, la astronomía moderna concuerda más con las ideas de Olbers que con las de Newcomb).
         Durante la mayor parte de su vida profesional, Newcomb, especializado en matemáticas, se ocupó en una tarea inmensa, la de hacer cuadros sinópticos del movimiento de la Luna y de los planetas. Mejoró los datos de Leverrier y todas las listas anteriores. Completó este trabajo en 1899.
         También trabajo con Michelson en la determinación de la velocidad de la luz.
         Newcomb fue un escritor muy conocido y popular en astronomía y otras materias. Hacia final de siglo escribió numerosos artículos en los que mantenía con mucha vehemencia que la esperanza de que unas máquinas más pesadas que el aire volaran era una cuestión disparatada y cualquier trabajo relacionado con ello era inútil. Este punto de vista parece que estaba basado en los fracasos de Langley. Sus argumentos se debilitaron pero no desaparecieron con los vuelos de los hermanos Wright. Newcomb no vivió lo suficiente para ver el auge que adquirió la aviación durante la Primera Guerra Mundial.
         En 1935, se colocó una efigie de Newcomb en la Galería de la Fama de los grandes hombres americanos.